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Telenovelas autóctonas

Para enganchar a los espectadores, las cadenas autonómicas esplotan argumentos y escenarios muy locales

Las televisiones autonómicas buscan argumentos y escenarios autóctonos para desarrollar sus series. Los guionistas diseñan fórmulas para enganchar al espectador con situaciones cercanas y ambientes fácilmente identificables por el público. Veterinarios de Durango, zapateros de Elche, vinateros del Penedés, aceiteros de Jaén forman parte del paisaje televisivo de ETB, Canal 9, TV-3 y Canal Sur, respectivamente.Las tramas familiares, muy bien aderezadas con conflictos profesionales, son el eje alrededor del que giran los modernos seriales españoles. En el caso de las televisiones autonómicas entra en juego otro factor la proximidad al espectador. La cadena vasca ETB explotó en la serie Jaun eta jabe la conversión de un cocinero en le hendakari, a través de una rara mezcla entre Arguiñano (cocinero que debutó ante las cámaras de la televisión vasca) y la figura del jefe del Gobierno vasco. En la nueva serie Gurefamilia eta beste piztia batzuk, el protagonista es un veterinario. A medio camino entre la comedia y el drama, refleja la confluencia de dos mundos: el más rural y tradicional del País Vasco y la Euskadi urbana y moderna. La serie, que se emite en la noche de los martes, está ambientada en la imaginaria Landabieta, encrujidada entre el campo y la ciudad, que toma como referencia la localidad de Durango. Aquí desarrolla su actividad Kepa Aberasturi, un veterianio que por la mañana atiende a sus clientes de la zona rural y por la tarde pasa consulta en la ciudad.

Canal 9 ha estrenado esta temporada A flor de pell, una telenovela de producción propia que se centra en la vida de dos familias (los Sáez Carratalá y los Altamira Lledó) dedicadas a la industria del calzado en Elche. Entre ambas familias surgen conflictos en sus relaciones comerciales y personales, que van enredándose día a día. La serie se emite en la sobremesa y plantea dos comportamientos contradictorios: uno realista y materialista y otro emprendedor e idealista.

Producida por Drimtim, A flor de pell muestra un mundo industrial emergente forjado sobre el esfuerzo de dos generaciones en los años difíciles del desarrollismo industrial, donde la unión familiar contribuye, a la fortaleza de la empresa. Paralelamente, surge la conveniencia de poner la gestión en las manos más competentes, al margen de la vía hereditaria.La acción transcurre en Elche, Alicante capital y Valencia. Para su grabación se han montado 25 decorados en los estudios de Canal 9. El ritmo de grabación es frenético: un capítulo al día, incorporando argumentos de la actualidad.

La televisión autonómica de Cataluña ha fabricado también su serie autóctona. Nissaga de poder, uno de los éxitos de producción propia más sólidos de TV-3, tiene como protagonistas a los Montsolís, una adinerada familia propietaria de grandes extensiones de viñedos y unas bodegas de cava. En su importante y floreciente empresa trabaja buena parte de los habitantes de un pueblecito irreal, Santa Eulália, supuestamente situado en la comarca del Penedés, a unos 50 kilómetros de Barcelona. Este serial, que se emite en la sobremesa de TV-3, se alimenta, como cualquier culebrón que se precie, de luchas por el poder, muertes violentas, secretos, chantajes, pasiones, amor y odio.

Junto a Telemadrid y Canal Sur, la televisión catalana participa en la producción de Vidas cruzadas, serial que aborda las intrincadas relaciones entre tres familias que se mueven en dos contextos muy diferentes. Uno urbano -que podría perfectamente identificarse con Madrid y Barcelona- y otro rural -ancladoen Andalucía-.Los Rivera, cosmopolitas, y propitarios de una cadena de hoteles, viven en una gran ciudad y gozan de una cómoda posición económica. Los Pastor regentan una casa de comidas. Los Ubeda, por último, son andaluces, de clase media y poseen una pequeña empresa aceitera. A través de Vidas cruzadas, Canal Sur -que ha comenzado ya su emisión- exporta la imagen del aceite de oliva y retrata a una emprendedora familia andaluza. Un acontecimiento ocurrido en el pasado alterará las relaciones entre estos tres clanes.

Televisión de Galicia ha ambientado Pratos combinados -cuyos nuevos capítulos han comenzado a emitirse esta temporada- en un bar, regentado por una familia de emigrantes que vuelve a su tierra con unos ahorros en el bolsillo y monta un establecimiento de comidas. El bar está frecuentado por personajes de a tierra, aunque "podrían vivir perfectamente en La Coruña o en Cuenca", según matizan responsables del canal autonómico gallego.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de febrero de 1997