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Andorra entra en el fútbol internacional

El viejo principado ha creado con grandes dificultades una selección para enfrentarse hoy a Estonia

En la Federación Andorrana de Fútbol andan algo alborotados. El país lo vive con menos intensidad, pero los teléfonos de la federación no paran de sonar y las solicitudes de acreditación les han llovido de una forma que ni ellos imaginaban. Andorra debutará hoy como país independiente en un partido internacional de fútbol. A partir de las 20.30 (Canal 33) se enfrentará, si la abundante lluvia y la nieve que caía ayer no lo impide, a la floja selección de Estonia en un partido amistoso, el primero que juega Andorra bajo el reconocimiento oficial de la FIFA y de la UEFA.El acontecimiento llega enmarcado en la polémica suscitada en España por el pronunciamiento de los gobiernos autonómicos de Euskadi y Cataluña para lograr la representatividad internacional de sus selecciones de fútbol. El de Andorra es un caso sustancialmente distinto. Es un país que votó mayoritariamente su Constitución -74%- el 14 de marzo de 1993 y que está representado en la ONU y forma parte del Consejo de Europa. A pesar de sus 453 kilómetros cuadrados y de que sólo 18.000 de sus 68.000 habitantes poseen la nacionalidad, Andorra ha abierto embajadas en Bruselas, París y Madrid, y cuenta con una representación en Estrasburgo.

Formar un equipo de fútbol no le va a resultar fácil. La cuestión es componer una selección que no deje en ridículo las expectativas que ha despertado su primer partido internacional. "El resultado no es lo más importante. Para nosotros, lo que más cuenta es haber abierto una puerta que teníamos cerrada: que Andorra pueda disputar competiciones oficiales de la FIFA y la UEFA. Nos preparamos ya para la Eurocopa del 20000", asegura Francesc Vib, presidente de la federación andorrana de fútbol.

Para un país que cuenta sólo con 300 jugadores con nacionalidad andorrana y con una Liga de aficionados de 12 equipos, competir a nivel intemacional supone un desafío. Pero al mismo tiempo abre un cúmulo importante de expectativas promocionales. La mayor parte de jugadores elegidos por Isidre Codina, seleccionador de Andorra, provienen de equipos que disputan categorías regionales catalanas. El Andorra está formado mayoritariamente por futbolistas españoles. El mejor jugador andorrano es Jesús Julià Lucendo, un delantero ex azulgrana ahora en el Tremp (Primera catalana) que saltó a la fama cuando Johan Cruyff lo alineó de forma inesperada con el primer equipo. Lucendo ha recibido un permiso especial de la FIFA, porque su nacionalización aún se está concluyendo. En la portería figurará como titular Alfonso Sánchez, del Cobas, un club de la categoría regional gallega. Y el resto del equipo lo compondrán banqueros, estudiantes, agentes de aduana y de seguridad, agentes de seguros, conserjes y comerciantes. "Esta es una de las mayores dificultades", reconoce Vila. "El Gobierno de Andorra no va a regalarnos pasaportes. Y la FIFA se muestra muy estricta en el tema de las nacionalidades. Nuestra intención es conseguir un poco de flexibilidad en el futuro". Esto les resolvería algunos problemas, puesto que la rigidez gubernamental para ser ciudadano de Andorra es absoluta: se exige haber nacido, en Andorra, estar casado con una andorrana-o y llevar tres años viviendo allí, o acreditar 25 años seguidos de residencia en el país.

El encuentro ha logrado despertar una expectación inusitada. Habitualmente, no acuden más de 400 espectadores a los partidos del Andorra, ahora líder de su grupo en la Segunda División B española. Esta vez se han vendido 1.100 entradas. La selección de Andorra ni siquiera se ha concentrado para el partido más importante de su corta historia. Ayer mismo todos los jugadores trabajaron normalmente. Y el equipo ha debido entrenar de ocho a diez de la noche en un campo de tierra para no deteriorar el Estadio Comunal.

La federación espera colocar a 1.300 espectadores en el campo. Los ingresos por la venta de derechos de televisión se estiman en dos millones de pesetas. Pero adaptar la luz del estadio y los gastos de hoteles y desplazamientos de los jugadores ascienden ya a 1,5 millones. El primer partido internacional de Andorra puede generar mucha ilusión, pero no dinero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de noviembre de 1996