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GENTE

PRÍNCIPE EUFÓRICO

Con sus incontrolados arrebatos durante los Juegos Olímpicos de Atlanta, el príncipe heredero de Holanda, Guillermo Alejandro, ha logrado dividir a la sociedad holandesa. En varias ocasiones, cuando los deportistas holandeses lograron una medalla, Guillermo, de 29 años, se arrancó eufórico del palco y lanzóse en pantalón corto y camiseta naranja (el color de los equipos holandeses) al terreno de juego. Sus súbditos asistieron atónitos a la imagen de Guillermo abrazando, besando y saltando junto a los jugadores. Esta poco real actitud ha provocado grandes discusiones entre los que piensan que Guillermo actuó con la euforia, propia de un joven de su edad y los que consideran que un príncipe tiene que saber mantener la compostura. Otros se limitan a señalar que, según el reglamento olímpico, los deportistas no pueden tener contacto con sus seguidores hasta después de la ceremonia de entrega de las medallas, y que Guillermo no debería saltarse ese reglamento a la torera. El periódico sensacionalista De Telegraaf ha hecho un llamamiento a los lectores para que manifiesten su opinión, y, tras centenares de faxes recibidos, parece que los súbditos se inclinan mayoritariamente por defender las alegrías reales.-

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