Massana alcanza su cuarta gran medalla

El bronce en 50 kilómetros convierte al español en el mejor marchador de los 90

Valentín Massana ya tiene la colección completa: dos medallas de los Mundiales, una de los Europeos y, desde ayer, la de los Juegos. No todas son de oro, porque en la marcha los mejores se intercambian los puestos en cada competición. Massana siempre está ahí. Después de su decepción en los 20 kilómetros, fue tercero en los 50. Se vació de tal manera que tuvo que estar sometido en el estadio durante tres cuartos de hora a tratamiento médico, con corrientes, masaje y suero.Massana, ayer, no se anduvo con contemplaciones. Si había que morir, que fuera matando. Tenía 50 kilómetros por delante, pero no esperó mucho. A los 10 kilómetros aumentó la frecuencia de su zancada, pasó a hacer cada kilómetro en menos de cuatro minutos y medio, y puso 100 metros de distancia entre él y toda la cohorte de campeones que le seguía.

No tuvo dificultad en seguir el ritmo. Veía incluso el podio a su alcance, porque muchos a su alrededor boqueaban, entre ellos el campeón del mundo, Konenen (Finlandia). Lo único que pasó en el transcurso de los kilómetros fue que Massana perdió la iniciativa. El ataque de salida le había hecho mella. "Es muy fácil analizar las, cosas cuando han terminado, pero cuando estás en la prueba tienes que decidir. Yo aposté por una opción arriesgada, porque lo que no sé es competir para ser decimoquinto", declaró horas después.

Korzeniowski (Polonia), que es el subcampeón del mundo, atacó recorriendo cada kilómetro en menos de cuatro minutos y medio y dejó atrás a todos. Massana sequedó con Zamudio (México) para disputarse las otras medallas. Éste no aguantó y Massana se dispuso a vivir el infierno de los tres últimos kilómetros: "Había dejado todas mis fuerzas por el camino, pero quería la medalla que me faltaba y que me había prometido a mí mismo".

Al final perdió el segundo puesto, porque el ruso Shchennikov, campeón del mundo y subcampeón de Europa en 20 kilómetros, llegó lanzado desde atrás y neutralizó el minuto de desventaja que tuvo a mitad de la prueba. No significó una gran decepción para Massana: "Quería una medalla y la tengo. Al fin y al cabo soy ahora mismo el atleta español, junto con Marín, mi entrenador, que más grandes medallas tiene".

Quiere que su medalla sirva ahora de impulso a los españoles que faltan por competir: "En estos Juegos nadie regala nada, el precio por ganar es muy alto, Pero se puede conseguir. Yo lo he logrado a costa de un esfuerzo enorme. Ahora mismo estoy más cansado que triste por no haber ganado la prueba".

De momento, Valentín Massana puede considerarse como el mejor marchador del mundo de los años noventa. De cinco pruebas ha subido al podio en cuatro: campeón del mundo en 1993, medalla de bronce en los Europeos de 1994, subcampeón del mundo en 1995 (todo ello en 20 kilómetros) y ahora, medalla de bronce en los Juegos de Atlanta.

Sólo falló en los 20 kilómetros disputados el primer día en Atlanta. "Aquello está superado", afirma Massana. "Me hundió moralmente. Verse atrás resulta frustrante. Pero pude recuperarme de aquel golpe, como se ha visto. Ha sido toda una experiencia".

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