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ENTREVISTA

"Belloch puede decir muchas cosas, pero hubo contactos"

Cualquier negociación debe pasar por Santo Domingo (República Dominicana), según subrayó ETA al mediador argentino Adolfo Pérez Esquivel, de 64 años, premio Nobel de la Paz en 1980. Según Pérez Esquivel, Óscar Arias, ex presidente de Costa Rica y también premio Nobel, tuvo relación con las recientes gestiones entre ETA y el Ministerio de Justicia e Interior del Gobierno de Felipe González, que ya abordaban la posibilidad de un encuentro directo entre ambas partes cuando quedaron interrumpidas, tras el asesinato de Francisco Tomás y Valiente. El mediador argentino se muestra dispuesto a continuar esta tarea si el Gobierno de José María Aznar la considera útil.Xabier Arzalluz y el lehendakari, José Antonio Ardanza, confirmaron ayer que conocían los contactos entre ETA y el Gobierno a través de Pérez Esquivel. Éste aseguró ayer que Felipe González estuvo al tanto de las entrevistas.

Los etarras mostraron especial interés en el traslado de sus presos a cárceles del País Vasco durante las conversaciones con Pérez Esquivel en Argentina y otros países, nunca en. España. El mediador prefiere no dar nombres ni entrar en detalles.

Pregunta. ¿Cómo y cuándo comenzó su gestión?

Respuesta. Hace aproximadamente un año. En Buenos Aires recibo delegaciones permanentemente. Entre ellas vino una con representantes de ETA. Después de una larga conversación dijeron que ETA quería negociar con el Gobierno español y que habían pensando en mí como intermediario. No contesté enseguida. Me tomé un largo tiempo para analizar y ver el alcance que eso podía tener, las dificultades que representaba. Pero pensando que podía contribuir a encontrar los caminos de paz y la resolución del conflicto entre el País Vasco, ETA y el Gobierno, decidí transmitir al Gobierno español esa inquietud. También le pedí a ETA gestos de buena voluntad que hicieran creíble esa propuesta.

P. ¿Quiénes fueron sus interlocutores?

R. No voy a dar nombres ni a poner en evidencia a nadie en este momento, porque no sé cómo puede acabar esto.

P. El anterior ministro de Justicia e Interior, Juan Alberto Belloch, ha negado que existieran conversaciones con ETA.

R. El ex ministro puede decir muchas cosas, pero hubo contactos. No hubo negociaciones. Hubo contactos previos para ver si se podía llegar a las negociaciones. Todo esto es un asunto muy difícil. No hubo negociaciones en el sentido de sentarse en una mesa a negociar, sí de información y de contactos.

P. ¿Cómo era el ambiente?

R. De mucha preocupación y desconfianza. Todo esto se vino haciendo muy silenciosamente dado lo delicado del problema. No sé cómo saltó de golpe. Yo desde el principio me mantuve en silencio, tratando de que las cosas pudieran avanzar. Si ahora lo ha sacado a la luz el nuevo ministro, Jaime Oreja, es cosa suya. Igual quiere patear el tablero [descartar esa vía].

P.¿Qué pidió el Gobierno socialista en esos contactos?

R. Nosotros pedimos, y el Gobierno español también, la liberación de los que tenían secuestrados: el empresario José María Aldaya, que ya fue puesto en libertad, y el funcionario José Antonio Ortega Lara, que todavía está en sus manos. Sería bueno que lo liberaran: eso ayudaría a generar ciertas bases creíbles.

P.¿Y ETA?

R. Por el otro lado estaba la situación carcelaria de los presos de la ETA, y la posibilidad de su traslado hacia el País Vasco, por razones humanitarias, para que las familias los puedan visitar. Era como ir generando ciertas bases creíbles que pudieran avanzar después en las otras propuestas.

Pero problemas de fondo no se habían tratado hasta el momento. Eso está por verse.

P. ¿Hubo algún momento en que se consideró seguir con contactos directos entre el Gobierno y ETA?

R. Sí, pero nunca se llegaron a concretar, y menos después de la muerte de Francisco Tomás y Valiente. Después del asesinato se cortaron los contactos. Pero a lo que siempre hicieron referencia los etarras era a que los responsables de las negociaciones estaban en Santo Domingo. Que, en suma, ellos tendrían que ser los interlocutores para cualquier negociación. Pero no en este momento. El ministro Oreja dice que no quiere seguir, que corta todo. Pero una violencia no se va a solucionar con otra violencia. Lo único que vamos a tener es la suma de dos violencias, pero no la resolución del problema.

P.¿Qué elemento considera importante en este proceso?

R. Una cosa que es importante tener clara es que aquí hay otro interlocutor del que no se habla y que es muy importante tenerlo presente: las organizaciones sociales del País Vasco, tanto su propio Gobierno como los partidos políticos, iglesias y movimientos sociales, que no pueden quedar como espectadores en todo esto. Deben ser protagonistas en la solución de estos problemas. Nosotros lo que podemos hacer es tratar de ayudar para que se pueda resolver este problema.

P. ¿Participaron Elkarri y la Fundación Carter en la mediación?

R. Nunca tuve comunicación con ellos. Conmigo no han hablado. Esto no quiere decir que en algún momento lo tengamos. Pero sí que estuvieron haciendo gestiones, no sólo ellos, sino también Óscar Arias, de Costa Rica. Cuantas más voluntades se sumen para parar ese baño de sangre, mejor.

P. Entonces, sus interlocutores fueron siempre de ETA.

R. Sí, sí.

P. ¿Cuántas reuniones hubo?

R. Varias en Argentina, dos de ellas en Buenos Aires.

P. ¿Y en otros países?

R. Sí, hubo en otros lados. Y llamadas telefónicas.

P. ¿En España?

R. No.

P. ¿Conocía a gente de ETA antes?

R. No conocía a nadie. Fui el primer sorprendido cuando vinieron a proponernos la mediación, si bien hemos intervenido [la Fundación Paz y Justicia] en muchos conflictos, sobre todo de América Latina, también hemos apoyado en otros lados y promovido campañas de solidaridad.

P. ¿Qué opinión le merece la tregua de una semana?

R. Es importante que ETA prolongue la tregua. Hasta ahora, las cosas no han sido, creíbles. Y con todas las tensiones que hay se pueden hacer miles de conjeturas. Lo importante es generar las bases de credibilidad. Mientras éstas no existen se pueden opinar ochenta mil cosas. Si ETA tiene buena voluntad en esto, en lugar de durar una semana, que lo prorrogue 15 o 20 días, o un mes. Y también que haya gestos de buena voluntad del Gobierno.

P. ¿Está dispuesto a seguir mediando?

R. Si es necesaria nuestra presencia para algo, sí. Si piensan que nuestra intervención no tiene sentido, tendrán que buscar otros interlocutores. Pero no pueden seguir viviendo así.

P. ¿Le ha llamado alguien del nuevo Gobierno?

R. No. Esto quedó en suspenso después del asesinato de Tomás y Valiente y de las elecciones. En este momento estamos a la expectativa.

P. ¿Hubo contactos con ETA después de ese atentado?

R. No. Hasta ahora no he tenido ningún contacto. La cosa ha quedado en suspenso. Con todo este detonante publicitario creo que se agregan nuevos elementos. La sociedad en su conjunto está tomando conciencia de si esto está o no en vías de solución. Y también depende mucho del manejo que pueden hacer de esto los medios de comunicación.

P. El Ejecutivo de Aznar parece ir por otra vía. ¿Cómo ve la situación?

R. Yo soy optimista por naturaleza. Si no, no estaría en este trabajo. Pero si se cierran las posibilidades, lamentablemente va a seguir el baño de sangre.

P. ¿Está el PP en mejor situación para negociar?

R. No sé. Pienso que un nuevo Gobierno está en condiciones de poder avanzar en las cosas. El Gobierno del PP tiene toda la información sobre el caso, eso me consta. Lo que se necesita es la claridad y la voluntad de llevar adelante la solución de los problemas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 28 de junio de 1996

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