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Tonkov y Ugrumov no consiguieron diferencias

Olano mantiene intacta su posición ante la contrarreloj del jueves en el Giro

ENVIADO ESPECIALEl Giro de la resistencia se acerca a los momentos decisivos dando alas al miedo y a los movimientos de diversión. También a algunas historias que dan pie a las suspicacias sobre la validez de la necesaria y alabada unidad dentro de los equipos. Los favoritos esperan y a su alrededor pasan cosas. Ayer, Gontchenkov -uno de los más valiosos trabajadores del equipo del favorito Ugrumov- se metió en una lejana fuga de 19 aventureros sin nada que rascar. Luego realizó un despliegue de esfuerzos espectaculares y jugó cara a cara con el riesgo para ganar la etapa. Tonkov y Ugrumov intentaron marcar alguna diferencia, pero la etapa acabó con Olano protagonizando un sprint.

Detrás, el pelotón marchó agradecido y despedazado. Muy pocos son los corredores que aguantan ya el ritmo del pelotón, sobre todo cuando, como ayer, sopla el viento de cara y cada uno se busca la vida.

Los favoritos, mientras tanto, dentro de un pañuelo, pero no tranquilos. Hubo convulsiones, aunque pequeñas, en la dolorosa cuesta de llegada al estadio Olímpico de Lausana. Ni Tonkov ni Ugrumov están muy seguros de la distancia que hay entre ellos y Olano antes de la contrarreloj del jueves. Olano, por su parte, tampoco las tiene todas consigo en lo que se refiere a su relación cronometrada con el tercer ruso del Giro, Berzin. Los tres se guardaron sus ejercicios psicológico-mosqueantes para la cuesta de llegada. Nada más que por molestar a los demás y romperles el ritmo -la ventaja de segundos sería mínima: las bonificaciones se las habían ventilado los escapados-, el líder, Tonkov, aceleró en cabeza a falta de menos de dos kilómetros: sin resultados. Poco después lo hizo Ugrumov: ídem. Los dos, adeptos a la Vuelta a Suiza -Tonkov la ganó el año pasado- conocían la llegada y no pudieron marcar diferencias. Olano no la conocía, pero también quería probar a los rusos y, de paso, afirmarse ante ellos -"confirmo día a día que voy a más", dijo el guipuzcoano en la meta- y demostrar que él sí que tiene equipo, viendo a su alrededor no más que hombres solos -entre tanto, el Panaria de Tonkov continúa cayendo víctima del síndrome del equipo que se. empeña en mantener a toda costa la maglia rosa en su interior-. Así pues, Olano mandó a su querido Ginés a que avivara el ritmo de su grupo, a que le lanzara un sprint. Fue una llegada espectacular -rodilla contra rodilla de Rebellin- y, para muchos, un esfuerzo baldío que tiene algo que ver con la inexperiencia. Fue un desgaste de energías que no le rindió ningún fruto medible en tiempo. Su reafirmación, sin embargo, tendrá que llegar el jueves en los 62 kilómetros de contrarreloj individual entre Vicenza y Marostica, aunque el propio campeón del mundo avisa de que las etapas de hoy y mañana serán Peligrosas. Ahí entrarán en juego las calculadoras.

"A Ugrumov, tres minutos y medio; a Tonkov, cuatro y medio. Y no bromeo". No son las palabras de un profeta iluminado las que anuncian la ventaja que Olano sacará en la contrarreloj, son las previsiones de Tony Rominger, un hombre que lo conoce todo, el Giro, a Olano y a los dos rusos. Si eso es verdad, no parece muy imposible que un segundo español gane el Giro.

Etapa: 1º Gontchenkov, 4.47.30 horas. Imboden, a 20 s. Puttini, a 20 s. Casagrande, a 1.08. Zanette, m.t. Casarotto, a 1.41. 12º Olano, a 3.09. 15º Ugrumov, mt. 16º Tonkov, m.t. 17º Berzin, m.t. General: 1º Tonkov, 72.01.34 horas. Ugrumov, a 20 segundos. Zaina, a 38 s. Rebellin, a 44 s. Gotti, a 1.14 minutos. Faustini, a 1.15. Olano, a 1.27. Berzin, a 1.41. Chiapucci, a 2.00. 10º Shefer, 2.10.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de junio de 1996