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TRIBUNA

Pantic tenía que ser

A la contra.

Sin dibujo, sin balón, sin juego. El Barcelona fue un equipo desvahído, sin carácter durante los 90 minutos reglamentarios. únicamente Hagi, con su aire caótico e imprevisible, sugería algún peligro. Los azulgrana sólo dieron buena impresión en la primera mitad de la prórroga, pero para. entonces ya jugaban con 10 y lo tenían muy difícil.

Presión y nada más.

Enfrente, el Atlético ofreció continuidad, control y presión, pero poco más. Kiko se vio demasiado cercado por rivales y durante gran parte del encuentro nadie más mostró capacidad para inventar nada. Incluso al echarse tan adelante el Atlético se perjudicó a sí mismo, porque se quedó sin terreno en los tramos finales.

El factor Sergi.

Cruyff confió en la velocidad de Sergi para aparecer. con un jugador más en ataque inesperadamente. Sergi apreció bastantes veces, pero lo que no aparecieron fueron el balón ni compañeros que le dieran conversación.

Santi y Solozábal.

Con terreno por detrás, la amenaza del talento de Figo y Hagi, la movilidad de Jordi Cruyff y el riesgo de las llegadas al vacío de Amor, Santi y Solozábal se enfrentaban a un partido complicado. Estuvieron imponentes, lo mismo en los movimientos para provocar el fuera de juego que en la intervención directa. Molina completó con su tarea la seguridad del grupo.

La banda derecha.

El Atlético probó mucho a partir del descanso por la banda derecha, primero con Pantic, luego con López, y siempre con Geli. No fue extraño que el gol llegara por ahí, en una galopada de Geli y el cabezazo de Pantic. Este hombre está para todo. Es el jugador de la temporada.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 11 de abril de 1996