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Rominger impone "la ley del miedo" en el Giro

UNDÉCIMA: Pietrasanta-II Ciocco, 175 kilómetrosVENCEDOR DE ETAPA: 1. Enrico Zaina (Italia, Carrera), 4h 37rn 36s. 2. Neison Rodríguez (Colombia, ZG), m. t. 3. Gilberto Simoni (Italia, Aki), a 22s. 4. Giorgio Furlan (Italia, Gewiss), a 35s. 5. Piotr Ugrúmov (Letonia, Gewiss), a 43s. 6. Tony Rominger (Suiza, Mapei), m. t. 7. Eugenio Berzin (Rusia, Gewiss), m. t

PRIMER ESPAÑOL: Javier Mauleón (Mapei), 17º a 1 m 31 s.

INCIDENCIAS: Primera etapa con recorrido montañoso, con un puerto de primera a mitad de recorrido (el San Pellegrino de Toscana: 1. Zaina 2. Scinto 3. Rodriguez) y final en II Ciocco, un puerto corto (cuatro kilómetros), pero con buenas rampas. Escapada de modestos, control del Mapei y sólo a falta de tres kilómetros, tímidos ataques, más bien acelerones, a dúo de Ugrumov y Berzin a los que Rominger responde con suficiencia, pero que distancian al segundo, Casagrande, quien pierde 20 segundos y pasa a la cuarta plaza. Gana la etapa Zaina, uno de los supervivientes de las primeras escapadas (kilómetro 12). Rominger, que pinchó a 20 kilómetros de la meta y fue esperado por el pelotón, sigue líder. Cubino sufrió una pájara y perdió 13 minutos.

GENERAL: 1. Rominger, 44h 9m 59s. 2. Ugrumov, a 3m 8s. 3. Berzin, a 3m 16s.

PRIMER ESPAÑOL: Jesús Montoya (Banesto), 14º a 8m 32s.

Iba el grupo selecto en amor y compañía al ritmo de control impuesto por los compañeros de Rominger (Arsenio, Mauleón) cuando, a la salida de una curva, se empinó y estrechó el camino. Quedaban cuatro kilómetros para la meta y se empezaba a escalar II Ciocco, una especie de muro flamenco entre los bosques toscanos. Y aquello fue el parto de los montes. Ugrumov y Berán haciendo como que se pegaban por atacar al líder; Rominger, cogiéndoles la rueda con suma facilidad, con sólo ponerse un poco de pie en la bicicleta. Un poco de teatro: Rominger que acelera y hace que los gewiss tengan que sacar la lengua para seguirle. Y eso que Rominger confesé que no se encontraba tan bien como otros días y que a él no le gustan las subidas cortas y escarpadas, sino los puertos largos. Al final, los tres de acuerdo y juntitos hasta la meta, a casi un minuto de los dos primeros, el italiano Enrico Zaina y el colombiano Nelson Rodríguez.

Es la ley del miedo. Para Ugrumov y Berzin, los supuestos pretendientes al trono de Rominger, empezaba la cuenta atrás del Giro. Cada día de montaña que pase con tranquilidad es un ladrillo, más en el muro del suizo. Ayer era uno de esos días, pero más que el afán de alcanzar el liderato, lo que movió las piernas de la extraña pareja del Gewiss fue el miedo a perder lo que tenían. Más vale aliarse con el líder que desatar su ira. Más vale alcanzar plaza en el podio que perder todas las posibilidades con un ataque mal medido. A fe que lo lograron, porque al final el trío de grandes marchaba unido contra un enemigo común, la esperanza italiana, el pequeño Francesco Casagrande, que no aguantó su ritmo al final y empezó a perder segundos, hasta 20, lo que no deja de sonar a magro botín.

Sólo así, por ese miedo y por el pique personal entre Berzin y Ugrumov puede entenderse que el Gewiss no empezara a plantear batalla en el coloso del San Pellegrino; que su mejor gregario, Bruno Cenghialta, llegara al pie de II Ciocco casi con las mismas fuerzas que su líder; que Giorgio Furlan se hubiera infiltrado en una escapada de modestos simplemente para buscar un triunfa de etapa. La ley del miedo dictada por la fortaleza insultante de Rominger ha hecho reducir casi al mínimo las expectativas de sus rivales, un juego que beneficia más las alternativas del suizo.

Tampoco es que el final pudiera ser de otra forma. La etapa se desarrolló a un ritmo de vértigo (48 kilómetros en la primera hora) y el San Pellegrino se había subido a ritmo fuerte, pero sin ataques. Zaina y Rodríguez exprimieron los casi dos minutos de ventaja que tenían al pie de Il Ciocco y al final el italiano pudo librarse de la molestia del chuparruedas genuino que es el colombiano.

Quien se fue menos feliz al hotel fue el español Laudelino Cubino. Una pájara en su terreno propicio le ha costado 13 minutos y le ha alejado de su objetivo, quedar entre los 10 primeros.

La etapa de hoy (Borgo Mozzano-Cento, de 201 kilómetros) está dispuesta para que los sprinters vuelvan a tener una oportunidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de mayo de 1995

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