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Entrevista:

"Prefiero estar en la iglesia que andar gamberreando por ahí"

Nació con décadas de retraso para ser El Pelargón, y su madre le apodó Potito por la voracidad con que engullía su ración de alimentos infantiles envasados. No recuerda si le gustaban más de carne, mil frutas o verduras, porque su memoria sólo se ha ocupado de hacer un archivo de flamenco."Nací cantando", comenta al referirse a sus primeros pasos. Debutó con seis añitos arropado por lo mejor de cada casa. Desde Camarón a Pepe de Lucía pasando por Curro Romero, se disputaban sin peleas la gloria de haberle descubierto, mientras él soñaba con parecerse a cualquiera de ellos, sin querer renunciar a ninguno de tan ilustres padrinos. Tiene 18 años, cree en Dios y por Dios ha sacrificado su melena, cortándose los rizos a la altura del pescuezo.

Pregunta. ¿Qué más cosas haces por El Culto?

Respuesta. Sacrificios ninguno. La Iglesia Evangélica me ha dado mucha tranquilidad, mucha paz y no se mete en mi vida ni en mi trabajo. Lo que pasa es que cuando me quedo en Sevilla, en mi pueblo, en lugar de andar gamberreando por ahí, pues estoy en la iglesia, con Dios. En El Culto estamos todos Ketama, La Barbería, Parrita. El mundo está fatal, a veces me da miedo.

P. ¿Por eso se resiste a abandonar el lugar donde nació?

R. En San Juan de Aznalfarache, Sevilla, he vivido siempre y sigo sintiéndome bien. Yo no tengo más diversiones que la religión y echar algún billar con mis primos. En Madrid apenas salgo del hotel. Digo yo que está la ciudad un poquito muermo. Me gusta, pero antes tenía mucho más ambiente.

P. A usted, cantar no le cuesta ningún trabajo.

R. Ninguno, me sale y ya está, lo mismo un palo que otro. Yo no tengo que ensayar porque siempre canto igual, lo único que procuro es ser yo mismo porque he comprendido que imitar no sirve para nada. De chiquitillo, me mataba cantando por Camarón hasta que me di cuenta que en el escenario del flamenco ya hubo un Camarón y es irrepetible.

P. Uno de us discos se lama Macandé, que en calé significa loco.

R. Sí, pero no fue cosa mía. Se le ocurrió a Ricardo Pachón y me gustó, porque me encanta esa lengua aunque no la hablo. Es más cosa de gitanos viejos.

P. ¿Es ése un gesto de rebeldía?

R. No, para nada. Los que estamos en esto que dicen, los jóvenes flamencos, somos artistas con pocos años, pero mucho respeto por las tradiciones.

P. Grabó su primer disco a los 14 años con Tomatito, Paco de Lucía, Rafael Riqueni y Vicente Amigo.

R. Sí. Y ahora, estoy de gira con Carles Benavente, Tino di Geraldo y Agustín Carboñell, El Bola, estupendos todos. Y ahí estamos, mezclando flamenco y jazz, sin renunciar al arte ni al quejío. Porque el flamenco es eso, meterse para adentro y quejarse. Cuando más, más bonito queda. Ya se que es muy difícil de entender.

P. ¿Le gustan otras músicas?

R. No, la verdad. En casa siempre estoy oyendo las Alabanzas del Señor que cantan las Hermanas del Culto, ¡gitano puro! Antes escuchaba de vez en cuando algo de rock, pero ahorá me aburre, me parece todo igual. No es lo mío.

actúa hoy en el Cuartel del Conde Duque. A las 22.00 horas. 1.500 con consumición.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 6 de agosto de 1994

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