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GENTE

Miguel Bosé

reunió a su clan familiar, presidido por su madre, la actriz Lucía Bosé -con una recién estrenada imagen más modernizada con un corte de pelo a lo chico rebelde- como gran matriarca de la fiesta, tras el estreno de Los bosques de Nix, primera experiencia escénica del hasta ahora cantante y actor. La fiesta nació de forma espontánea en los alrededores de los camerinos del teatro romano de Mérida, y contó con Florinda Chico, el productor Pedro Costa, el humorista Millán, de Martes y Trece, Joan Font, director de Comediants, o Juan Francisco Marco, director general de INAEM. Pero ahí no quedó la noche. A la hora de la retirada, un nuevo jolgorio nació en los jardines del hotel en el que se alojaba la compañía. Aquello fue una auténtica bacanal en la que menos sexo y drogas hubo de todo. María Fernanda D'Ocón, Ana Marzoa, Beatriz Carvajal y otras bailaban. Marisa Paredes servía champán a troche y moche y Mercedes Sampietro vio cómo se evaporaba una fastidiosa gripe. Millán, de Martes y Trece, cerré el alba con una serenata en su exquisito y macarrónico italiano bajo la ventana de la habitación en la que Lucía Bosé debía inútilmente querer dormir. Mientras, su hijo, en vez de unirse a la juerga, se fue a dar repasos a su ópera prima.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de julio de 1994