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La insólita última voluntad de un poeta americano

Donal Eugene Russell, poeta de Oregón (EE UU), no ha conseguido que se cumpliera su última voluntad: que su piel después de muerto sirviera para encuadernar un volumen de sus poesías. Su viuda, Rachel Barton-Russell, llegó el lunes pasado a un acuerdo judicial con el Estado de Oregón para que el cuerpo del fallecido fuera incinerado. Russell, que murió el pasado mes de febrero a la edad de 62 años, dejó instrucciones en su testamento para que le quitaran la piel, la curtieran y la utilizaran para encuadernar un volumen con sus obras. Su esposa estaba dispuesta a cumplir la voluntad de su marido y había contactado con algunos curtidores mientras conservaba el cadáver en una cámara frigorífica. "Estaba orgulloso de su piel. Creía que era uno de su mejores atributos, y realmente quería que se utilizara de este modo", declaró a los periodistas. Sin embargo, el Estado de Oregón no estaba de acuerdo y llevó el caso a los tribunales. Finalmente, el lunes se llegó a un acuerdo: "La controvertida cláusula del testamento no será cumplida" y la esposa "se encargará de la incineración de los restos mortales de Donal Russell".-

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