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BALONCESTO

El Estudiantes se despide de sus opciones en Europa

Estudiantes se despide de la Liga europea con mal sabor de boca. Ante un mediocre equipo francés, el Pau Orthez, los madrileños realizaron uno de los peores partidos de la temporada. Malos porcentajes de tiro, imprecisión en el pase, defensas de mantequilla y, para colmo de desdichas, nervios a raudales en sus jugadores vitales. Sólo Rafa Vecina mantuvo el tipo.

Pesé al mal juego realizado Estudiantes tuvo la victoria al alcance de la mano. A falta de tres minutos para el final un irregular Ricky Winslow lograba, con la mejor canasta de todo el partido, colocar a su equipo por primera vez delante en el marcador. Pero los errores de tiro y marcaje de balón, la tónica estudiantil en ésta su enésima final europea de este año, les enterraron definitivamente.

El encargado de ajusticiar al equipo del Ramiro fue Howard Carter, un base norteamericano nacionalizado francés. El verdugo estudiantil metió en la primera parte sus siete tiros, incluidos cinco triples. Acabó con la moral de Azofra y Pablo Martínez, con las defensas alternativas planteadas por Miguel Ángel Martín y con las posibilidades de los madrilefños en la segunda edición de la máxima competición europea.

El gigante rumano Muresan y el rebote no fueron el problema. Vecina controló siempre la situación. El agujero estaba en la zona exterior, en una zona cómoda y una defensa al hombre machacada por unos árbitros infames. Carter acabó con 26 puntos, y el Estudiantes con un porcentaje patético en lanzamientos de tres puntos: cuatro canastas de 14 intentos. Se acabó el sueño europeo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 21 de enero de 1993