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El gozo, en el asfalto

"Todo el gozo, en el asfálto", comentó José Miguel Echávarri, el director deportivo del Banesto, sobre la caída que sufrió Miguel Induráin a unos 20 kilómetros de la meta. Fue sólo un susto, pero con lo complicado que anda el Tour, Echávarri no está para sobresaltos. Cuando un corredor se cae, los mecánicos salen como flechas de los vehículos con dos ruedas en la mano, una delantera y otra trasera. Con Induráin es distinto. Cuando rueda por el suelo, sus asistentes lo recogen con una bicicleta completa. "Con Miguel no podemos andar perdiendo tiempo", señaló Echávarri.El ganador del Giro rodó por culpa de otros corredores accidentados antes que él. Fue a parar contra un bordillo y resultó con arañazos en el codo derecho y en la rodilla. El hecho retumbó en el pelotón, en la sala de prensa, en la llegada, en la radio y en la televisión. "iChute d'lnduráin!, ichute d'lnduráin! (¡Caída de Induráin!, ¡caída de lnduráin!)", atronó la voz del informador de Radio Tour. La televisión llegó tarde. Finalmente, el susto no pasó de ahí, como confirmó el médico de la prueba. Todos respiraron tranquilos, salvo Echávarri, que llegó sudoroso a la meta, como de costumbre, pero más blanco que nunca.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 10 de julio de 1992