Futbolísimo
/ Tele 5 (0.30)
Final del Campeonato del Mundo de 1974 que disputaron en el estadio Olímpico de Múnich las selecciones de la República Federal de Alemania y Holanda. Buena oportunidad para recordar la final del que probablemente ha sido el Mundial con más calidad desde la cita de México de 1970. Dos selecciones excepcionales comparecieron en Múnich: Alemania, liderada por Bekenbauer y una relación de ilustres jugadores (Maier, Hoeness, Muller, Breitner o Holzenbein), y Holanda, apodada la naranja mecánica, tutelada por Johan Cruyff (en la foto) y engrasada por futbolistas como Neeskens, Krol, Rep o Haari. El férreo marcaje de Vogts -actual seleccionador alemán- a Cruyff y el oportunismo de Torpedo Muller decidieron un intenso partido que se inició de modo fulgurante: Holanda mimó el balón durante cerca de un minuto sin que lo olieran los alemanes hasta que el actual entrenador del Barcelona fue derribado en el área.


























































