Entrevista:TENIS

Becker: "Quiero ser el 'número uno' en 1990"

Entrevista con el jugador alemán tras ganar la Copa Davis por segundo año consecutivo

Una interminable sucesión de pasillos secretos, el paso por las cocinas del Schleyer Halle de Stuttgart y el cruce con varios; controles de seguridad fueron sorteados por lon Tiriac, representante de Boris Becker, antes de acceder a una pequeña sala en la que estaba el jugador. Distendido, tras ganar su segunda Copa Davis, Becker respiró hondo y esgrimió una sonrisa antes de someterse a las preguntas de EL PAÍS: "Quiero ser el número uno en 1990", dijo.

Pregunta. Hace dos semanas, usted perdió ante Stefan Edberg la final del Masters. Hoy ha declarado que es difícil jugar a un nivel superior al de esta eliminatoria. ¿Cómo explica esa diferencia en tan corto período de tiempo?Respuesta. Muy fácilmente. El Masters fue una semana terriblemente dura para mí. Tuve partidos muy difíciles, y Edberg llegó a la final en mejores condiciones. Yo le derroté muy claramente en el último encuentro de nuestro grupo, y él, tras superar a Ivan Lendl en semifinales, se encontró con una nueva vida en un torneo en el que normalmente habría estado eliminado. Dispuso de una segunda oportunidad a la que llegó en mejor disposición.

P. ¿Cuáles fueron sus problemas para afrontar esa final?

R. Básicamente tuve un pequeño bajón en el aspecto físico y también en el plano mental. Mis diferencias con respecto a Edberg no son muy grandes, porque es un jugador que me ha ganado en varias ocasiones, y que muy probablemenle también me ganará partidos en el futuro. De todas maneras, dispuse de una pelota de set en el segundo parcial que podría haber desembocado en otra fácil victoria para mí.

P. ¿Pesó esa derrota en su cabeza en el momento de afrontar esta final de Copa Davis?

R. Si he de ser sincero, el Masters no era un gran objetivo para mí. Básicamente, mi principal meta en el Masters era preparar la final de Copa Davis ante Suecia. Gané a cuatro jugadores de entre los diez primeros de la clasificación y perdí ante Edberg, pero fue una excelente preparación.

El futuro

P. Ha hablado de Stefan Edberg como un tenista muy cercano a su nivel de juego. ¿Piensa que es su gran rival en el futuro?

R. Tenemos la misma edad, ambos tenemos un tenis completo, y es lógico que entre nosotros exista una gran rivalidad en el futuro. Sin embargo, todo va a depender de las habililidades de ambos para derrotar a los otros jugadores que ocupan las primeras posiciones del tenis mundial. No estamos solos en la lucha.

P. En la rueda de Prensa ofrecida en la televisión alemana, usted ha dejado una incertidumbre en el aire al decir que este equipo debe aprender a ganar solo. ¿Qué significa exactamente esa frase?

R. Pienso que definitivamente he conseguido en Copa Davis lo máximo a lo que un tenista puede aspirar. He ganado la competición dos años consecutivos, y superando a rivales tan difíciles como Checoslovaquia, Estados Unidos y Suecia. A mí me gusta siempre tener una meta por superar, y en este momento se hace difícil encontrar una nueva meta en Copa Davis. Voy a pensar sobre mi futuro en la competición en los próximos días.

P. ¿Quiere eso decir que Becker puede dejar de jugar la Copa Davis durante un tiempo?

R. Estoy en un punto difícil en este momento para asegurar mi continuidad en el equipo. Debo encontrar un objetivo en mi cabeza que me haga, pensar en esta competición como algo que continúo deseando.

P. Tras el partido ante Wilander, y analizando globalmente su excelente temporada, ¿se siente cerca de la posibilidad de ganar en 1990 el Grand Slam?

R. Tengo una oportunidad, pero no puedo pensar en ella. Está todo muy lejos. Ganar un Grand Slam no es nada fácil, y además no es mi objetivo. Quizá, si gano Australia, París y Wimbledon, llegaré al Open de los Estados Unidos pensando que ése es mi objetivo. De momento, evito que mi cabeza piense todavía en ganar un Grand Slam.

P. ¿Es entonces el objetivo conseguir la primera posición de la clasificación mundial?

R. Evidentemente, ése es mi objetivo en los próximos meses.

P. ¿Cómo está la situación con respecto a sus exhibiciones en Alemania del Este?

R. Antes de la caída del muro ya había pensado en jugar exhibiciones en la RDA. La situación ha cambiado ahora, ya que por vez primera han sido los propios dirigentes de la Alemania democrática quienes han venido a buscarme para ello. Creo que vamos a diseñar una especie de gira por varias ciudades. Eso me seduce.

P. ¿Jugará de forma gratuita?

R. Por supuesto.

Roland Garros y Barcelona

P. En el Masters usted apuntó como objetivo primordial su victoria en Roland Garros. ¿Por qué ese torneo?

R. Porque es un reto más en mi carrera. Todos decían que Boris era incapaz de jugar bien sobre tierra batida, y el año pasado alcancé las semifinales en París pero me encontré con un Stefan Edberg terriblemente efectivo. París es un reto.

P. ¿Va a preparar ese reto de forma especial?

R. Básicamente como el año pasado. Jugaré los torneos que preceden a París en la temporada de tierra batida.

P. ¿Incluido el de Barcelona?

R. Sí, voy a jugar en Barcelona mi primer torneo de tierra batida de la próxima temporada.

P. Con tanta, presión ambiental, ¿cómo es posible jugar a un nivel tan excepcional como el de estos días?

R. Has de tener la mente muy clara. No puedes tener una sola duda acerca de tus posibilidades. Una dudia en tu cabeza pueden ser diez dobles faltas en la pista. Has de intentar ser tú mismo, sin ninguna presión por parte del exterior que afecte a tu cabeza. Has de sentirte la persona que eres.

P. ¿Es, por eso que usted concedió una entrevista en la que abordó, de manera polémica según muchos alemanes, temas como su escaso nacionalismo, su poca fe en los regímenes capitalistas, y su decisión de no cumplir el servicio militar si debe llevar un arma para ello?

R. Sí. Quise dejar las cosas claras. Era un buen momento, pese a que la Copa Davis estaba en puertas. Yo debo expresarme de esta manera, sin tapujos y sin rodeos. Darlas a conocer ha sido mejor para mi tranquilidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 18 de diciembre de 1989.

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