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La afirmación del fútbol americano

Doce equipos inician el sábado la segunda Liga española

"Nosotros les enseñamos a escribir, luego los versos ya los harán ellos mismos", es la frase emblemática de Sergio Padura, entrenador y jugador de los Sauris del Maresme, uno de los 12 clubes que este fin de semana empiezan a disputar la segunda edición de la Liga de fútbol americano. Este deporte, con muy poco que ver con el rugby tradicional, intenta consolidarse así en España.

Padura, de 24 años, fotógrafo free-lance y estudiante de Historia del Arte, alucinó el día que en una playa del Masnou vio a dos mocosos corriendo tras un balón ovalado. Aquello no era rugby, era fútbol americano. Y uno de aquellos adolescentes, Jordi Jimeno, se ha convertido, a sus 17 años, en el fundador, presidente y quarterback de los Sauris.Un año antes, otro grupo de jóvenes empezó a aficionarse a subir al terrado del Alfa-5, un polideportivo barcelonés, para ensayar algunas jugadas de fútbol americano. "No nos dejaban utilizar la pelota reglamentaria por miedo a que se perdiese edificio abajo, de modo que anudábamos una camiseta y esa era nuestra pelota", afirma Modesto González. Un buen día decidieron llamarse los Boxers de Barcelona. Fue uno de los clubes que jugaron la primera edición de la Liga Catalana. Los Drags de Badalona, uno de los pioneros, han realizado algunos fichajes notables. Esta temporada serán dirigidos por Sandro Bardino, italiano de 24 años, estudiante de económicas, que contactó con el fútbol americano español cuando el año pasado jugó contra los Drags, con los Cardinals de Palermo.

El fútbol americano ha empezado a florecer también fuera de Cataluña. Se han constituido equipos en Palma y Madrid y existen clubes en fase de formación en Zaragoza y Valencia. Luis Miguel Urrea, presidente del Madrid Bears, relata la génesis del club en el que además de jugar es presidente: "Empezamos después de haber visto por televisión partidos de la Liga norteamericana. La cosa empezó a animarse cuando nos unimos dos grupos, uno radicado cerca de la base de Torrejón y otro en el que estábamos varios practicantes del atletismo". Urrea, de 27 años, estaba entre los seis mejores lanzadores de martillo de España y pertenecía al club Larios.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 12 de octubre de 1989