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Rafael Roses

Entre las teclas del piano y la velocidad de la moto

Cree innecesario asegurarse las manos, pese a ser pianista e intentar forjarse un futuro como piloto de motos. Puede que todo sea porque de momento está lejos de convertirse en Arturo Benedetti Michelangeli o Jorge Martínez Aspar. De momento prefiere imitar, copiar y plagiar al piloto de Alzira antes que al mágico pianista de Brescia (Italia). Rafael Roses, al que todos sus amigos llaman Chama, es pianista de profesión y piloto por amistad con Aspar y por corazón. Prefiere tener manos de Aspar que de Benedetti.

Roses, que hace unos meses abandonó la orquestina con la que se ganaba la vida amenizando fiestas y banquetes, nació el 23 de septiembre de 1967 en Alzira, patria de hombres rápidos como Aspar y Adrián Campos, ex piloto de Fórmula 1.Roses, que impartía clases de música y piano para redondear y mejorar sus ingresos, tiene dos mentores muy conocidos. Por un lado, su buen amigo Jorge, con quien comparte todas las horas del mundo y alguna más -Aspar tiene un circuito de karting, donde enseña a Rafael todos los trucos de la profesión-, y por otro, la familia de Luis Suñer (Avidesa), que costea casi todos los gastos de su participación en el Mundial de velocidad.

"Fue Jorge quien me compró el primer ciclomotor, con el que gané el Triángulo de Valencia después de modificar algunas cosas del motor con piezas que trajo de Derbi", explica Chama. "Luego, con una Derbi que también me proporcionó él, hice tres carreras del campeonato territorial. Más tarde me trajo una Honda, con la que gané en 1987 el Campeonato de España en categoría juvenil. El pasado año quedé tercero en el campeonato senior, detrás de Julián Miralles y Jorge".

Ahora está metido donde todos, en el Mundial de velocidad. Modesto como pocos, Chama sigue recurriendo a su amigo para buscar el consejo adecuado en cada circuito, para cada curva. Lo malo es que su amigo no está este año para demasiadas distracciones. El doble campeón del mundo de motociclismo atraviesa un mal momento. "Jorge superará este mal momento. Es el mejor, eso lo sabe todo el mundo; pero no está teniendo suerte".

Rafael, con un hermano menor que toca la batería en otra orquestina, tiene el mismo amor por la velocidad que Aspar o Benedetti, considerado uno de los mejores pianistas del mundo. El músico italiano, poseedor de una flotilla de deportivos sin igual, donde no falta un flamante Ferrari, tampoco tenía aseguradas sus manos: no había compañía que aceptase ese riesgo, sabedora de que en cuanto acababa un concierto Benedetti se lanzaba desenfrenadamente en busca de la velocidad.

Roses ha decidido ya ser Aspar y descartar lo de los conciertos. "Hace pocos meses decidí enfocar mi futuro en las motos. Se trata de una decisión muy meditada. Todo el mundo me ha aconsejado que me dedique por completo a esto, y eso es lo que hago". Pero Chama tiene demasiadas prisas por aprender. "Quiero aprenderlo todo en una carrera, y eso no puede ser".

Rafael reconoce que hay un momento en el que se pone muy nervioso. "Los segundos que preceden a la salida me ponen muy nervioso, muchísimo. Pero imagino que eso les ha sucedido a todos los campeones".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de mayo de 1989