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Empieza 'El cuenta cuentos', costosa producción también para adultos

Muy pocos telespectadores descubrirán tras el sorprendente maquillaje a John Hurt, pero sin duda se trata del gran actor británico en su debú como El cuenta cuentos (The story teller), sumergido en el oscuro y mágico inundo de las hadas y rodeado de criaturas fabulosas e inquietantes escenarios ideados por Jim Henson, el autor de Cristal oscuro, creador de Los teleñecos. La fuerza de esta costosísima producción -la primera escrita, producida y realizada íntegramente en el Reino Unido para una cadena norteamericana, la NBC-, galardonada con un Emmy, reside en que no ha sido escrita sólo para niños, y describe un mundo lo suficientemente malintencionado como para atraer a los adultos.

Una de las debilidades atribuidas por la crítica a Cristal oscuro fue la de que el argumento pasaba un poco a segundo término, frente a los personajes, y estaba supeditado en el complejo rodaje a la exhibición de las criaturas de Henson, animadas por sofisticadas técnicas y efectos especiales.También en The story teller hay un rico elenco de fabulosos y grotescos seres, monstruos, duendes, brujas, demonios y princesas, pero toda esa galería ha contado esa vez con un guionista, el británico Anthony Minghella, que le ha otorgado a las historias tanta entidad como al despliegue visual.

El elemento que da unidad a esta serie es la permanencia de Minghella al frente de los guiones de todos y cada uno de los nueve relatos, dirigidos, en cambio, alternadamente, además de por el propio Jim Henson, por Steve Barron, Charles Sturridge (Retorno a Brideshead), Don Amiel (Singing detective). Todos ellos, británicos, como lo es Minghella, que saltó del drama serio para teatro y televisión al género fantástico.

Minghella, el verdadero story teller, era escéptico en cuanto a la receptibilidad de la gente para escuchar historias fantásticas a través de la televisión. El ritmo, la cadencia y un lenguaje cuidado (apoyado en voces también muy seleccionadas que el doblaje tal vez desfigure) fueron las soluciones de Minghella a la hora de dramatizar el material procedente de la. mitología celta y de antiguos cuentos rusos.

El episodio piloto con el que Jim Henson convenció a la cadena norteamericana NBC para que contratara la serie se tituló Hans, mi pequeño erizo (premiado con un Emmy), que relata la historia de una granjera que desea tener un hijo sobre todas las cosas y que cuando por fin llega el bebé resulta que es un ser repulsivo, humano a medias, que no mengua en nada, sin embargo, el amor de la madre.

Como en el resto de los episodios, no hay truculencias u horrores que no estén plenamente justificados, según Minghella, pero la NBC impuso alguna censura sobre ciertos pasajes (un cuchillo, por ejemplo, con el que apuntaba el hojalatero a la garganta de Juan sin miedo se convirtió en cuchara por presiones de la cadena). Hay, desde luego, criaturas macabras, como el medio hombre de Juan sin miedo; pero también cómicos personajillos, como el griffin de The lack child, e incluso personificaciones de la muerte tan entrañables como la que aparece, atrapada en la mochila del soldado, en El soldado y la muerte.

2.280 millones de pesetas

La cadena norteamericana NBC emitió el piloto de la serie en febrero de 1987. Para Jim Henson y su compañía productora, The story teller, una producción con un coste y una calidad muy por encima de sus anteriores realizaciones, ha sido la oportunidad para entrar con sus creaciones en la programación de horas de máxima audiencia, aunque continúan siendo sus programas para niños su baza más consistente. En el último mercado de programas de Cannes, la Henson International Televisión firmó un contrato multimillonario con Turner Broadcasting, que compró 96 episodios de Fraggle rock (la primera gran serie para niños que fue un gran éxito en la cadena por cable HBO) y el espectáculo de Los teleñecos en una cifra cercana a los 20 millones de dólares (2.280 millones de pesetas).

El cuenta cuentos se emite a las 19.00 por TVE-1.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de marzo de 1989