Clavell afirma que Abad "no necesita a un director general" en el COOB 92

El ex director general del Comité Organizador Olímpico Barcelona 92 (COOB 92), Jaume Clavell, destituido el pasado jueves de su cargo bajo la acusación de insubordinación, declaró ayer a EL PAÍS que el consejero delegado del COOB, Josep Miquel Abad, "no necesita ningún director general, porque él ejerce directamente la responsabilidad diaria de la gestión creando un by pass para saltar las atribuciones del director general". Para Clavell, la actitud de Abad ha sido la causa de "las disfunciones operativas creadas en el seno del COOB".Jaume Clavell aseguró que durante su etapa en el COOB .me sustrajeron la libertad de creatividad e imaginación, así como la de coordinar y liderar a mi equipo directivo". "Esto es un absurdo enorme; ningún empresario podría entenderlo nunca", añadió. El ex director general del consorcio olímpico señaló que antes de aceptar el cargo "varios amigos me advirtieron que dejase bien claras mis limitaciones con el consejero delegado". "Entonces", añadió, "no lo consideré imprescindible, pero me equivoqué, aunque si hubiese existido entendimiento entre las personas todo habría funcionado bien".

Una estupidez

Para Clavell, los problemas del COOB no se arreglarán cambiando al director general. "Pensar eso sería una estupidez de calibre monumental. La solución está en analizar en profundidad lo que no funciona y adoptar las soluciones adecuadas". "Si no es así", apuntó, "la situación se repetirá de nuevo". Según el ex directivo del COOB, el alcalde de Barcelona y presidente del consorcio olímpico, Pasqual Maragall -"a quien tengo en gran estima"-, ha actuado en su destitución guiándose únicamente "por su lealtad personal hacia el consejero delegado". "La lealtad personal es un concepto válido en un proyecto político", añadió, "pero en un proyecto empresarial deben primar la lealtad a la empresa y a la prolesionalidad". Clavell niega tener nada personal contra Abad, pero apunta que el modo de actuar del consejero delegado pondría dificultades a la operatividad en cualquier empresa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 14 de noviembre de 1988.

Archivado En:

Te puede interesar

Lo más visto en...

Top 50