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Vuelven las etapas llanas y el pánico español

Las etapas llanas vuelven, hoy y mañana, a protagonizar el recorrido del Tour con una sola variedad, son más largas; la de hoy, de 225 kilómetros, y la de mañana, de 219. Al ser más largas, también son menos peligrosas, porque resultan de menor intensidad ofensiva y suele haber tiempo para enmendar errores. Pero los corredores españoles siguen siendo presa del pánico en el llano. Y esta vez, no porque puedan quedar descolgados, como sucedía tiempo atrás, sino por las caídas que se están sucediendo en las etapas llanas.Los españoles no están corriendo en cabeza del pelotón -por eso les pilló despistados el corte del jueves- porque no son capaces de marchar a un ritmo trepidante pegando rueda con rueda con sus rivales. Entonces se rebajan a la mitad del pelotón para atrás, donde se rueda más tranquilo porque hay más sitio libre. Y esto es una peculiaridad del Tour, donde se vive una intensidad mayor en cabeza porque no hay sitio para todos al circular por carreteras estrechas.

Las caídas se suelen producir atrás, precisamente porque los corredores marchan más relajados y, por tanto, menos atentos a la regularidad del ritmo. De ahí que no haya caída en la que un español no esté implicado. Ayer fue Villamajo el que no tomó la salida, dolorido todavía de una caída anterior. Delante hay menos caídas, pero no todos son capaces de resistir la tensión con la que se rueda en cabeza porque, aunque no suele suceder, el riesgo de tropezar con la rueda de alguien es máximo. La tensión alcanza tal intensidad, que los espaffloles que han probado a ir allí no han logrado aguantar más de 30 minutos.

Atención

Este Tour está confirmando que los españoles ya son capaces de rodar tan rápidos como los demás, pero también demuestra que aún no han aprendido a hacerlo en cabeza, teniendo la concentración atenta durante cuatro horas, primero, para evitar las caídas, y segundo, para no quedar cortados en cuanto se organice una ofensiva como la del jueves, en la que Bernard, Kelly, Breukink y Mottet sí supieron entrar, solamente porque ellos sí son capaces de soportar algo a lo que los españoles no están acostumbrados.

Los corredores españoles están deseando que llegue la montaña, que comenzará a aparecer el lunes, porque ahí las rampas disgregan el peloton. Como también muchos de ellos disfrutaron ayer en una especialidad que suelen tener atragantada, la contrarreloj. Pero es que, como dice Angel Arroyo, "en una contrarreloj, si te vas al suelo es porque tú te has equivocado, pero en un pelotón te caes sin darte cuenta siquiera".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 9 de julio de 1988