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El Eindhoven logró la Copa de Europa sin ganar desde los octavos de final

Insólito. El Eindhoven holandés logró la Copa de Europa sin ganar un partido desde los octavos de final. El equipo holandés, que quizá ayer mereció una victoria levemente a los puntos -—en términos boxísticos—, pues tuvo más y mejores ocasiones que el Benfica portugués, tampoco pudo vencer esta vez. Como ya los goles no valían doble en caso de empate, porque el campo era neutral, la decisión vino en los penaltis. El portero van Breukelen que ya salvó a su equipo en el estadio Bernabéu, frente al Real Madrid, con sus grandes paradas, volvió a hacerlo.

Fue, en realidad, un descanso para poder olvidar ya una de las finales más soporíferas que se recuerdan. Los encuentros decisivos de la Copa de Europa cada vez se parecen más al festival de Eurovisión: siempre, o casi siempre, son igual de aburridas y apenas aportan nada nuevo al panorama futbolístico. El primer tiempo de ayer fue uno de los más lamentables de los últimos años. En la segunda mitad, quizá porque los marcajes no podían ser ya tan cercanos al empezar el cansancio, hubo ocasiones, pero más bien fruto de fallos del rival que de aciertos propios.

Con este juego de despropósitos, sin que el Benfica tuviera la garra que es esperaba, el Eindhoven volvió a repetir su esquema que tan buenos resultados le ha dado. Un equipo triste, serio, pero sin chispa, ganó sus últimos partidos al Rapid de Viena en octavos de final y desde entonces le han bastado los empates: 1-1 en Burdeos y Madrid, y 0-0 en su casa después, lo mismo que anoche. Nunca se rentabilizaron tanto las igualadas. El Real Madrid lamentará siempre haber perdido su oportunidad y más si en próximas ediciones vuelve el Liverpool, por ejemplo.

El Eindhoven ha hecho una temporada redonda. Ha ganado la Liga y la Copa de su país. Se paseó en la primera y sólo tuvo algún apuro en la segunda. Y se ha llevado la Copa de Europa casi sin notarse, Es el tercer equipo holandés que lo logra, tras el Feyenoord (1970) y el Ajax (1971 a 1973). Desde luego no hará olvidar a este último.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 26 de mayo de 1988