Alida de Winne,
una viuda de Bruselas, ha visto cómo, en el curso de seis años, dos paracaidistas han aterrizado en el tejado de su casa, ambos por equivocación. Alida, de 70 años, ha comentado que la coincidencia es curiosa, pero que a ella no le importa nada, especialmente en el segundo caso, porque "el paracaidista era muy guapo".


























































