Carlos y Diana,

príncipes de Gales, se marcaron por separado una rumba gitana al final de una cena ofrecida en su honor por los embajadores de España en Londres, José Joaquín y Paz Puig de la Bellacasa, con motivo de su visita oficial a nuestro pais a partir del 21 de abril próximo. Carlos fue sacado a bailar por Elisa Worthington, magnífica bailarina y destacada figura de la colonia española en el Reino Unido, al final de un recital de piano a cargo de Enrique Pérez de Guzmán y del grupo rociero La Albahaca. En opinión de los expertos, el heredero de la corona británica hizo gala de un ritmo mayor que su mujer, que también se marcó unos compases acompañada por un miembro del grupo La Albahaca. Diana, que se ruborizó ante los aplausos que rubricaron su gesto, vestía un traje ajustado con cuerpo de terciopelo y abertura atrás, adornado con una sobrefalda de moaré a modo de volante. Entre las personalidades asistentes se encontraban los reyes de Grecia, Constantino y Ana María; el mariscal y el chamberlán de la Corte, duque de Norfolk y conde de Airlie, respectivamente; el secretario del Foreign Office, sir Geoffrey Howe; el canciller de la universidad de Oxford, Roy Jenkins; el gobernador del Banco de Inglaterra, Robin Leigh-Pemberton, y el historiador Hugh Thomas, hoy lord Thomas de Swynnerton. Ninguno de los asistentes sabía que tras la velada el embajador iba a ser intervenido (con éxito) de apendicitis.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0020, 20 de marzo de 1987.