Cartas al director
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Algo huele a podrido

Muere de manera brutal e inesperada Emilio Guruceta, y el presidente de los árbitros, antes que acudir al sepelio, juzga más oportuno permanecer al calor de José Luis Roca, voto en mano, para que no haya fisuras en el sistema. Un ex presidente de club dice por radio que naturalmente siente mucho lo ocurrido, aunque, sin embargo, hay cosas dificilmente olvidables. Casi análogamente se pronuncia un ex jugador de la misma casa. El. sufrido Nicolau Casaus da la cara en San Sebastián y se muestra muy afectado, probablemente no sólo en nombre propio, sino también en el de su escurridizo presidente, como tiene que hacer siempre. Designan sustituto de Emilio, y no es capaz de negarse solidariamente a dirigir un partido que se celebra cuando aún su compañero está de cuerpo presente. Se va para siempre un "hombre del fútbol fundamentalmente bueno", y no hay más que leves intentos de que el partido se aplace. Acaso más de 21 razones sean la causa. Todos o casi todos los protagonistas de la historia sois amigos míos. Y a todos os digo con tristeza que algo huele a podrido en el mundo del fútbol.-Ex director de Carrusel Deportivo, de la SER.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 03 de marzo de 1987.

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