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GENTE

Ronald Reagan

ha aprendido que no se le puede regalar nada valioso a quien no sabe usarlo, aunque sea un amigo. El presidente norteamericano le regaló a José Azcona, presidente de Honduras, un coche blindado valorado en más de diez millones de pesetas, que no le ha durado ni dos semanas. Desde que recibió el obsequio, el presidente hondureño no se apeó del coche, trasladándose con él a todas partes, pero sin que a nadie se le ocurriera revisar el nivel de agua del motor. Ayer la parte delantera del vehículo se incendió con Azcona dentro, con el consiguiente susto de la comitiva presidencial. Todo quedó en eso, y el presidente de Honduras cambió de automóvil y siguió su trayecto. El regaló de Reagan sólo quedó útil para la chatarra.

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