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Knicks, Nets y Rockets, tres casos de mala racha

Un equipo sin éxito en la Asociación Nacional de Baloncesto (NBA) se ha convertido este año en una combinación de suerte y habilidad. Los subcampeones Houston Rockets han perdido seis de 13 partidos, mayormente porque sus torres gemelas, Akeem Olajuwon y Ralph Sampson, han sido derrumbadas por lesiones. Para los New York Knicks, que han ganado sólo 47 partidos en las dos temporadas anteriores y cuatro en ésta, es cuestión de costumbre.Pero poca explicación alguna hay para los New Jersey Nets, que llevan sólo dos victorias en 14 encuentros, una situación que ha deprimido seriamente al técnico, Dave Wohl, según amigos suyos.

La derrota del viernes por 119-94 en Dallas fue la octava consecutiva del equipo y lo primero que Wohl dijo fue que a lo mejor era necesario que dimitiera, un comentario que dejó pasmados a los jugadores y a los periodistas.

"A lo mejor es hora de llegar a la decisión de que este equipo hará mejor labor a las órdenes de otro técnico", dijo Wole. "No me estoy comunicando con ellos. No les llego. No me molesta perder si estuviéramos jugando con ánimo. En los últimos siete, ocho, nueve partidos los jugadores no han hecho el esfuerzo necesario y ha habido una falta de concentración. No existe el espíritu de competencia. Yo tengo que juzgarme por mis propios principios. Los jugadores no me están comprendiendo y parecen confusos. Y eso recae sobre mí como técnico".

Lo extraordinario de este caso es que un técnico asuma la culpa. Los Knicks no mejoran a pesar del regreso del pívot de 2,16, Bill Cartwright y la presencia del novato de 2,03, Kenny Walker, y todo lo que el técnico Hubie Brown ha hecho es echarle la culpa a una variedad de circunstancias.

Fue idea suya usar a Ewing, que mide 2,13, como alero en una versión neoyorquina de las torres gemelas. Cuando el experimento fracasó, culpó a Ewing por falta de coraje. Para los demás era obvio que Ewing nunca debió estar marcando a jugadores más pequeños y rápidos y que su ausencia en el pívot le quitaba rebotes y tapones al equipo.

Pero parece que los dueños de los Knicks, la multinacional Gulf & Western, están cansados de excusas. La semana pasada cambió el técnico de su equipo profesional de hockey, los Rangers, y los rumores son que Brown será el próximo en dimitir. Igual que los Nets, este equipo no responde a ninguna clase de alientos.

Además, la hinchada ha comenzado a abuchear el plan de juego aburrido de Brown, quien no permite desviación de su estrategia y odia que un jugador intente una jugada individual. En la NBA la taquilla es tan importante como la victoria y Gulf & Western sabe que son pocos quienes pagarían 20 dólares por partido para ver a Ewing marcar a un Fernando Martín.

Pero para suerte maldita, la de los Rockets quienes terminaron viendo, en Nueva York, cómo Olajuwon se lastimaba. Buscando un rebote, tropezó sobre la espalda de Cartwright y soportó una caída aparatosa. Cartwright, que pesa 114 kilos, cayó sobre él.

Cuando se lesionó la rodilla, el equipo completo corrió hacia él. "Mi primer pensamiento fue ¿por qué él?", dijo el técnico Bill Fitch. "Él ha sudado la gota gorda". Olajuwon lleva un promedio de 24 tantos, 11 rebotes y 4 tapones por partido y acaba de firmar por ocho años con Houston.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de diciembre de 1986