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MÉXICO 86

Luis Antonio Correa da Costa, Müller

Con 20 años, es el 'elemento sorpresa' de Brasil en las segundas partesJ. D. G. Guadalajara

Luis Antonio Correa da Costa, Müller, tiene 20 años y ya se le comienza a comparar con Jairzinho, aquel extraordinario extremo que asombró en el Mundial de México 70. Müller no ha tenido tiempo aún de llegar a hacerle sombra al ídolo de su infancia, entre otras razones porque el seleccionador brasileño, Telé Santana, le ha utilizado generalmente en las segundas partes como elemento sorpresa. En vísperas del tercer partido del grupo D, Müller confesaba: "Si Dios quiere, acabaré de titular en el Mundial".

"A veces, es más interesante para el equipo aprovechar sus condiciones en el segundo tiempo porque su habilidad, rapidez y facilidad de regate desequilibran al contrario cuando éste ya está algo cansado o bien cuando ha adelantado excesivamente sus líneas si lleva algún gol en contra". La frase no corresponde a Javier Clemente ni hace referencia a Sarabia. El autor de la cita es Santana y el personaje que sale a desequilibrar al rival cansado por los esfuerzos anteriores es Müller.Müller pertenece a una congregación cristiana llamada Los Atletas de Cristo, cuyas labores evangélicas toman cuerpo en reuniones semanales, en las que deportistas de todos los niveles se transmiten sus experiencias, comentan la Biblia y buscan "métodos. para compartir testimonios de paz en el mundo". Son varios los jugadores de la selección brasileña que suelen aparecer de cuando en cuando por estas reuniones de Los Atletas de Cristo, entre éstos el astro Zico, el defensa Oscar y el centrocampista Sils, estos dos últimos suplentes.

La familia de Müller es humilde y la componen ocho hermanos, aunque el mayor de ellos murió hace 12 años a causa de un aneurisma cerebral. Müller se inició en el fútbol a los 14 años en un modesto equipo, el Operario, del barrio de Camino Grande, cercano a Sáo Paulo. Siempre jugó de delantero y su paso al profesionalismo no se hizo esperar. Ahora es una de las estrellas del Sáo Paulo.

Perfeccionar el remate

Müller se mueve por la banda derecha como una gacela, tiene una rapidez en su cambio de ritmo que desequilibra al contrario, desborda en carrera con facilidad a sus marcadores, sabe jugar de espaldas al marco para devolver paredes a los compañeros que llegan desde atrás y centra bien hacia el área, sobre todo balones rasos. Por lo visto hasta ahora en el Mundial, necesita perfeccionar su remate porque en los minutos que ha jugado ha dejado ver cierta imprecisión a la hora de concluir jugadas en las que se presenta en solitario cuando coge a sus marcadores adelantados.

En la anterior temporada, sin embargo, tuvo un buen índice goleador, 23 tantos, sólo uno menos que el máximo anotador del campeonato paulista, Careca, el delantero centro titular de la selección brasileña, con quien se entiende perfectamente. Su salida por el extremo, cuando encara de frente al lateral, es de gran belleza, pero mucho menos precisa que aquélla que encumbró a Jairzinho quizá porque la realiza con mayor precipitación que el célebre extremo al que ahora se le compara.

Fuera del estadio, Müller desarrolla el. tipo de actividades comunes a todos los chicos de su edad. Sus preferencias musicales, samba al margen, van por el lado de Madonna. Y su estilo agresivo puede tener mucho en común con sus gustos cinematográficos porque afirma que se entusiasmó viendo a Sylvester Stallone en las sucesivas entregas por capítulos de Rocky y, sobre todo, cuando vio al héroe, arsenal en mano, haciendo de Rambo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 15 de junio de 1986