Emilio Sánchez Vicario derrota al sueco Wilander en las semifinales del torneo de Roma

El tenista español Emilio Sánchez Vicario, de 20 años de edad, consiguió ayer la victoria más espectacular de su carrera al derrotar al sueco Mats Wilander por 6-3 y 7-5, en dos horas y 10 minutos, en las semifinales del torneo ole Roma, valedero para el Nabisco Gran Premio y dotado con 350.000 dólares (unos 49 millones de pesetas) en premios. Sánchez Vicario se enfrentará hoy en la final (dos de la tarde, TVE-1) al checoslovaco Ivan Lendl, el mejor jugador del mundo, que ayer ganó al francés de origen camerunés Yannick Noah por 1-6, 6-2 y 7-6 (7-5). El español ha vencido en apenas 24 horas al alemán occidental Boris Becker, quinto en la clasificación de la ATP, y a Wilander, segundo. Con esta victoria, Emilio se asegura unos ingresos de cuatro millones de pesetas, que doblaría en caso de ganar hoy.

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Emilio Sánchez Vicario redondeó ayer el trabajo realizado en los cuartos de final, en los que ganó a Boris Becker. El jugador español, que ha ganado este año los torneos de Niza y, la pasada semana, Múnich, sumará tras su victoria de ayer ante Wilander un importante número de puntos, que le colocarán entre los 10 primeros del Nabisco Gran Premio y que le situarán entre los 20 primeros en la clasificación de la Asociación de Tenistas Profesionales (ATP). Sánchez Vicario no había ganado ningún torneo del Gran Premio hasta esta temporada y ni siquiera había llegado a una final. Esta buena racha de Emilio, que cumplirá 21 años el próximo 29 de mayo, parece terminar, momentáneamente, con la nefasta trayectoria del tenis español. en los últimos años. Hace escasamente dos meses, y por primera vez en la historia del circuito profesional, no figuraba ningún español entre los 40 primeros de la clasificación mundial.,La victoria de Sánchez Vicario sobre Wilander no fue brillante, pero sí muy importante. El Torneo de Roma es el más importante en tierra batida, después del de Roland Garros, en París, y para Emilio representa la primera presencia en la final de un torneo de categoría Superserie, es decir, con la mayor cantidad de premios y de puntos posibles, después de los cuatro del Grand Slam.

Un jugador maduro

El encuentro de ayer fue dominado desde el principio, por el jugador español. Desde el fondo, con bolas muy largas y diferentes -a veces liftadas, cortadas o limpias-, Emlio se apoyó en un buen primer servicio para arrinconar en el fondo a un Wilander que ya no tiene la paciencia que le hizo ser imbatible en la tierra batida. El español, además, ha ganado en seguridad en sus golpes de aproximación a la red y, sobre todo, en sus voleas. Desde que el año pasado empezó a jugar los torneos de dobles, junto a Sergio Casal, Emilio ha mejorado indiscutiblemente sus golpes de ataque en la red y, como se demostró ayer, no renuncia a dejar el fondo dela pista cuando la situación es propicia para vanar su juego y lanzarse a un territorio que antes era inútil para él.Ya en la primera manga Emilio Sánchez Vicario demostró qué es lo que ha cambiado en él. Wilander, sobrio y seguro desde el fondo, rompió el servicio del español en el quinto juego. El sueco, además, mantuvo su ritmo. Pero lo que le sirvió el año pasado para ganar dos veces al español -en las terceras rondas de Roma y Roland Garros- ya no es suficiente. Sánchez Vicario ha ganado en madurez mental y ayer esto le sirvió para romper inmediatamente el servicio de Wilander por dos veces -en los juegos sexto y octavo- y ganar la primera manga en 57 minutos.

Manteniendo el mismo ritmo de juego, el español se situó con una ventaja de 2-0 en la segunda manga. Sin embargo, el cansancio y los dolores de una lesión en el muslo de su pierna izquierda que arrastra desde la semana pasada disminuyeron entonces la presión que Emilio ejercía sobre Wilander. Sin realizar un despliegue del tenis-espectáculo, Wilander igualó a dos juegos. Tras perder ambos de nuevo una vez su saque, el marcador se situó con un empate a cuatro juegos. Sin dejar de mirar a su entrenador, Palo Álvarez, que siempre le da consejos desde la grada con unos signos con las manos pactados de antemano, Emilio acertó a despegarse de nuevo con 5-4, pero entonces desperdició tres pelotas de partido consecutivas con su servicio y el sueco empató la manga a cinco juegos. La situación era idónea entonces para Wilander, pero no supo remacharla. Con fallos continuos de ambos, el español fue el que mantuvo la cabeza más fría. Superó la situación adversá, rompió el servicio de Wilander y, en la cuarta bola de partido, se adjudicó la victoria.

El triunfo de Emilio, además, le produce unos importantes beneficios económicos. Hasta el inicio de esta temporada, que empezó clasificado en el puesto 64º de la ATP, el tenista español había ganado unos 15 millones de pesetas. Este año ya se ha asegurado más de 10. Además, partirá entre los favoritos en el torneo de Roland Garros, que se inicia el 26 de mayo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 17 de mayo de 1986.

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