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SEMIFINALES DE LA RECOPA DE EUROPA DE BALONCESTO

El Barcelona aprovechó la anarquía del TSSKA

Alex Martínez Roig

El Barcelona prácticamente se aseguró ayer su presencia en la final de la Recopa. Con un juego rápido, sin miedo en los lanzamietitos lejos del aro, aprovechó perfectamente la anarquía que reina entre los actuales jugadores del TSSKA de Moscú. Cualquier comparacion entre este equipo y el que causaba pavor en la Europa occidental en la década de los setenta es patéticamente desfavorable para los hombres que ayer júgaron en el Palau Blaugrana. Sin su entrenador titular, Gomelski, que ya no viaja al extranjero, el TSSKA carece de la más mínima disciplina exigible a un equipo que participa en una semifinal europea. La imagen deslabazada que presentan sus jugadores es aún más extraña teniendo en cuenta la tradicional seriedad de los equipos soviéticos. Los jugadores de este TSSKA, todos ellos de gran categoría, parecen la réplica comunista de los Globetrotters, sólo que los malabaristas estadounidenses lucen sus individualida des únicamente en partidos de exhibición. La prueba más palpable estuvo en una acción de Tachenko que se permitió la osadía de lanzar un tiro de tres puntos desde sus 2.20 metros de altura. Cerca estuvo de encestar.

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El Barcelona marcó la amplia diferencia final gracias a la seriedad de su defensa individual presionante y al ambiente de relajación que se vivía en el equipo y en las gradas. La tensión del encuentro ante el Real Madrid no existía, y la prueba estuvo en los lanzamientos desde la línea de 6.25 metros. Contra el Madrid sólo Sibilio acertó en un triple, mientras ayer Solozábal consiguió cinco y Sibilio otros tres. Solozábal, además, dirigió con inspiración al equipo, mientras Epi salía a la pista con el banquillo y las gradas pendientes de su recuperación anímica -lo consiguió a medias-

El Barcelona se escapó pronto en el marcador, y al descanso ya llegó con una ventaja de 12 puntos (47-35). Mientras el TSSKA fallaba en sus lanzamientos con demasiada continuidad, Wiltjer y Tachenko copaban la atención con su duelo gigantesco bajo los aros. Tachenko era demasiado torpe para molestar el dominio de Wiltjer, al que parecen gustarle este tipo de peleas, y pronto se cargó con cuatro personales. Pankraskin y Titonenko, que cogieron el relevo como reboteadores, en ningún momento dieron la sensación de poder molestar a una defensa muy bien estructurada por Aito, y el Barcelona parecía reservar sus fuerzás para sentenciar definitivamente la semifinal en los últimos 20 minutos.

Seguros de su superioridad como conjunto, los jugadores del Barcelona llegaron a aumentar la ventaja hasta los 25 puntos (78-53). Los barcelonistas lo consiguieron con acciones espectaculares, que demostraban que habían visto las imágenes del enfrentamiento entre las selecciones del Este y el Oeste de la NBA, que ofreció televisión el pasado domingo. Sibilio, como Thomas, llegó solo bajo la canasta en un contraataque, pasó el balón hacía atrás y bloqueó al defensor soviético mientras encestaba su compañero; De la Cruz se quedó colgando del aro en un mate, como Wilkins, y Wiltjer encestó con un gancho del cielo copiado a Abdul Jabbar.

Pero la acción más aplaudida fue protagonizada por De la Cruz, que provocó con picardía -como ya está acostumbrado a hacer en la selección- la quinta personal de Tachenko, al tirarse hacia atrás cuando apenas había sido rozado.

Las eliminaciones de Smith y Wiltjer mermaron el potencial defensivo del Barcelona, pero el TSSKA no supo aprovecharlo.

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Sobre la firma

Alex Martínez Roig
Es de Barcelona, donde comenzó en el periodismo en 'El Periódico' y en Radio Barcelona. En EL PAÍS ha sido redactor jefe de Deportes, creador de Tentaciones, subdirector de EPS y profesor de la Escuela. Ha dirigido los contenidos de Canal + y Movistar +. Es presidente no ejecutivo de Morena Films y asesora a Penguin Random House.

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