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EL CINE EN LA PEQUEÑA PANTALLA

Judas con moraleja

Esparraguera, como Olesa de Montserrat, tiene una Passió. Se representa por Semana Santa y es un arte, escénico, nacido de las entrañas del pueblo, al margen de toda escuela o refrito teórico. El zapatero olvida por unos días sus zapatos y se hace Pilatos; la mujer de Paco deja de ser la mujer de Paco para ser la Virgen y Santas Pascuas. Esa Passió de Esparraguera movió a Rafael Salvia, argumentista, y a Ignacio F. Iquino, director y coguionista, a llevar a la pantalla no una representación tal cual de la obra, sino una representación con moraleja: vivimos el drama de uno de sus actores, Mariano, habitual Judas, dentro y fuera del escenario, que se convertirá, por obra y gracia de la fe e igualmente en la realidad y en la ficción, en Jesús.Con este material, Iquino demuestra que, en 1952, era mejor director que 20 años después con Nevada Joe o Aborto criminal -despropósitos francamente divertidos-, pero El Judas, por lo que en ella hay, vamos a decir, de sermón religioso, de doctrina católica que todo lo resuelve y a todo se antepone, resiste mal el paso de los años y pocos feligreses va a convocar ya esta noche. Históricamente, claro, El Judas tiene interés y para esto está hoy entre nosotros, para mostrárnoslo y, rápidamente, volver a dormir el sueño de los justos. Amén.

El Judas se emite hoy, a las 20.40 horas, por TVE-2.

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