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Los socialistas vascos buscan una lista de consenso entre Benegas y Damborenea

Los dirigentes del Partido Socialista de Euskadi, que deberán elegir hoy a su nuevo equipo directivo, intentaban consensuar -a últimas horas de la tarde de ayer- una lista encabezada por Txiki Benegas como secretario general y una representación mayoritaria de los partidarios de Ricardo García Damborenea en un clima de creciente tensión.

La imagen de un partido socialista que ha superado su condición de debilidad política frente a la implantación del nacionalismo -amparada fundamentalmente en su consolidación como la primera fuerza de la oposición vasca que ha logrado sellar un acuerdo estable con el PNV que garantiza la gobernabilidad en la comunidad autónoma- se desprende de la ponencia política de los socialistas que están celebrando, este fin de semana, su cuarto congreso en Bilbao. Los congresistas dedicaron la mayor parte de la jornada a debatir la situación interna por la que atraviesa el partido. Mientras tanto, en un hotel próximo al local donde se celebra el congreso, José María Benegas no cesaba de intercambiar impresiones con los partidarios de su continuidad al frente de la secretaría general del partido. Por su parte, el dirigente vizcaíno Ricardo García Damborenea permanecía en su casa, tocando el piano.

Ante la imposibilidad de lograr una fórmula satisfactoria para los dos sectores enfrentados por la elección del nuevo equipo dirigente y del secretario general, algunos portavoces del congreso proponían, a última hora de la tarde de ayer, la presentación de una lista encabezada por Txiki Benegas como secretario general, Ricardo García Damborenea como vicesecretario -cargo que en la práctica ha desempeñado durante los dos últimos años- y una representación mayoritaria en la comisión ejecutiva de los partidarios de este último.

En la ponencia política -en la que los socialistas hacen especial hincapié en una sociedad heterogénea y plural y abundan en la idea de que la identidad vasca no se expresa de una sola forma- se especifica que la transición política aún no ha concluido en el País Vasco, "porque en el resto de España el apoyo a la Constitución, a la convivencia pacífica y democrática, a la modernización de las estructuras políticas y económicas ha sido general, como lo ha sido el consenso político-social, el olvido de la guerra civil y el esfuerzo por crear condiciones para resolver problemas sentidos como comunes".

Los socialistas ponen el acento en la necesidad de que el Gobierno vasco asegure la dirección política general de la comunidad, que deberá estar regida "por los principios de solidaridad, lealtad estatutaria y cooperación entre el ejecutivo vasco y las diputaciones forales". Precisan que la polémica ley de territorios históricos "no puede ser el resultado de la pugna política entre fracciones del PNV y las sucesivas interpretaciones que pueda suscitar esa pugna, sino el resultado de un acuerdo amplio entre las fuerzas políticas parlamentarias. En consecuencia, la modificación de la actual ley de territorios históricos resulta indispensable para lograr el acuerdo que no presidió su aprobación".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 14 de abril de 1985

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