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Juegos de la 23ª Olimpiada de la era moderna

Alex Baumann, canadiense, otro inalcanzable para los norteamericanos

J. J. FERNÁNDEZ, La última jornada matinal de la natación olímpica no fue precisamente favorable para el gran dominador general, Estados Unidos. No sólo se confirmó la superioridad del canadiense Alex Baumann en los 200 metros estilos sino que el equipo reserva de los 4x100 no pudo con Australia. En la final de la tarde, aunque ya con el equipo de gala, especialmente con Lundquist en braza y Gaines en libre, debían imponerse los anfitriones para no cerrar un deporte en el que se han paseado con un mal sabor de boca.

Baumann, actual recordman mundial de 200 y 400 estilos, hizo ya una exhibición en la quinta y última serie de la mañana, en la que el español Garmendía, quinto, no pudo meterse ni en la final de consolación. El canadiense hizo los pasos de los 50, 100 y 150 metros en 28.04, 59.22 y 1.34.83, tiempos alejados de su plusmarca, de la que quedó a 1.35 (2.03.60 por 2.02.25), pero le bastó para superar el récord olímpico y por más de medio segundo a sus rivales. Morales, que parecía prometer una explosión en los Juegos, tampoco logró ganar esta prueba y ni siquiera hizo el segundo mejor tiempo, superado por el británico Brew. Steve Lundquist, pese a su dominio en la braza, sólo realizó el sexto.

La decepción volvió a estar del lado italiano, pues Franceschi fue décimo y sólo nadará en la final B, por delante de Prado, el brasileño ex recordinan de 400. Los alemanes, con un equipo muy completo en estos Juegos, no sólo con Gross, metieron a sus dos hombres en la final, así como los británicos.

El relevo de 4x100 estilos, en su tercera serie, supuso una nueva derrota, como en la previa de los 4x200 libres, de Estados Unidos. Aunque el local Wilson mandó en el primer relevo de espalda y el bracista Schroeder mantuvo la ventaja, el campeón olímpico de 200 mariposa, Sieben, alcanzó a Mike Heath y el gigante Brooks (1,98) superó por 6 centésimas a Jager en el hectómetro final de libre. Aunque por la tarde estarán Morales, Lundquist y Gaines, los dos primeros habrán nadado sus pruebas individuales y la teórica mejora de calidad podría verse sorprendida nuevamente por los potentes australianos, que también tienen en la recamara al subcampeón de 100 libres, Stockwell. Una derrota en la prueba final de la natación no seria precisamente agradable para la fiesta de la piscina, contando ya con el triunfo de Baumann.

En las dos pruebas femeninas, Mary T. Meagher, según lo previsto, dominó los 200 mariposa, en los que se encamino hacia su segunda medalla de oro, pero ni siquiera batió el récord olímpico, con un nivel bajísimo general y de ella misma, a casi seis segundos de su ya vieja plusmarca mundial. En los 200 espalda, esta vez ni siquiera con dominio estadounidense, la holandesa De Rover quedó a más d e cuatro. La decepción partió nuevamente de las rumanas Bunaciu y Patrascoiu, sólo sexto y séptimo tiempo para la final.

Y la RDA, siempre al fondo, ausente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de agosto de 1984