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Juegos de la 23ª Olimpiada de la era moderna

La venganza del traidor

Mientras Mary Lou Retton y Ekaterina Szabo dirimían su lucha particular por el título, entre bastidores se dilucidaba otra menos espectacular pero mucho más profunda. Como el miércoles, día final del concurso por equipos femenino, Mary Lou Retton y Julianne McNamara, acudían antes y después de actuar en cada aparato a la zona situada detrás de las vallas, entre los fotógrafos. Allí recibían las instrucciones, los reproches y las felicitaciones de un caballero con bigote, más bien grueso, de pelo castaño. Era Bela Karoly, el entrenador rumano de la generación de Nadia Comaneci y Teodora Ungureanu. Ahora jugaba una baza bien distinta. Casi la venganza del traidor.Exiliado en Estados Unidos, junto a su mujer, Marta, en 1981, abrió hace dos años una escuela de gimnasia en Houston, adonde acabaron yendo Mary Lou y Julianne, porque querían ganar el título olímpico. Karoly empezó con 60 niñas y ahora tiene más de 500. Mary Lou Retton, tras una competición antes de las Navidades de 1,982, decidió que debía trasladarse de Fairmont (West Virginia), donde nació y vivía con sus padres, a Houston.

"Cuando vine", ha comentado Karoly, "me dijeron que los niños americanos son unos malcriados y que no podría sacar rendimientos como en Rumanía. Pero no es verdad. El caso de Mary Lou, de su sacrificio, de Su ansia de ganar, puede corroborarlo. También puede ser mucho mayor aquí, donde hay algo más por lo que luchar". Karoly dejó Rumanía porque "estábamos hartos de nuestra vida allí", pese a ser un privilegiado con Mercedes, casa especial y un trabajo con prestigio y bien pagado.

En su aventura americana, con 40 años a sus espaldas, ya ha pulido otro diamante como Nadia Comaneci. Él, que presume de haber empezado antes que nadie a formar gimnastas desde los seis años, ha creado una nueva campeona, bien distinta en su morfología a Nadia". "Pero es una estrella como lo era ella". "Para ser grande no puedes ser miedoso". Más de una gimnasta con porvenir en Estados Unidos ha abandonado su escuela al no soportar su dureza. Pero ahí están los resultados. En Los Ángeles, al faltar las soviéticas, y la campeona mundial Natalia Yurchenko, sobre todo, las posibilidades de éxito de sus dos alumnas sólo iban a tener como freno, gajes del oficio y de las decisiones personales y políticas, a las rumanas.

Karoly, defraudado el miércoles porque sólo Mary Lou Retton respondió ya en el concurso por equipos ganado por sus rivales, se tomó cumplidamente la revancha en el individual con su Mary Lou. Sus abrazos finales fueron significativos. Incluso McNarnara, que se descolgó, terminó con un 10 en su mejor aparato, las asimétricas. Todo dedicado a Karoly. Nadia con su uniforme de invitada de la organización, también estaba allí. Su ex entrenador, forjador de 14 medallas ganadas entre Montreal y Moscú, volvía a llevar a una de sus alumnas al título olímpico ocho años después.

Y sin ser entrenador del equipo norteamericano. Pero todo se andará.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de agosto de 1984