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Jesús Montero Delgado

Al nuevo secretario de la Unión de Juventudes Comunistas le agobia Madrid y necesita regresar de cuando en cuando a 'su' playa de Santander

A Jesús Montero Delgado, nuevo secretario de la Unión de Juventudes Comunistas, le agobia Madrid. Este joven cristiano, de 20 años, que según confiesa él mismo "iba para cura", ahora Santander, su ciudad natal, "a pesar de que haya Gobierno de derechas". "Eso de salir del metro y ver nada más que edificios y asfalto me agobia; yo necesito el mar, la playa, el verde". Por eso aprovecha cualquier momento libre para viajar a Santander y "pasear por la playa oyendo el ruido de las olas".

Jesús Montero, estudiante de primer curso de Sociología, fue elegido secretario de la Unión de Juventudes Comunistas el pasado día 25 en el tercer congreso que celebra la organización. Nació en el pueblo santanderino de Mataporquera, pero a los ocho meses su familia se trasladó a la capital, donde su padre es conserje de una comunidad de vecinos. Estudió la EGB en el colegio de los salesianos de Santander y comenzó a militar en las Juventudes Comunistas, con 15 años, en 1979, "cuando ya estudiaba en el instituto, después del período de luchas estudiantiles contra el Estatuto de Centros y la LAU".Vive en Madrid desde hace dos años con un amigo de Santander en un piso alquilado. Su traslado a Madrid coincidió con la propuesta del partido de realizar tareas centrales "como miembro liberado" y sus deseos de estudiar en una universidad. Las Juventudes Comunistas le pagan un sueldo de 55.000 pesetas, aunque "mis padres me ayudan un poco cuando voy a Santander".

Se considera una persona religiosa y cristiana. "Yo iba para cura", según dice él mismo. "Una de las motivaciones que me llevaron a militar fue la inquietud cristiana de compromiso que se desprende de las palabras de Cristo" "Yo tengo muchas dudas sobre el problema de Dios y creo que una fe que se vive sin dudas es una fe hueca. Es bueno tener dudas".

Jesús Montero, que tiene concedida una prórroga en el servicio militar, no tiene decidido aún si se declarará objetor de conciencia. Él confiesa que si España no entra en la OTAN está decidido a hacer el servicio militar, pero lo meditaría seriamente en caso contrario, aun ,que "yo, a priori, no estoy a favor de la objeción". "El Ejército, como institución, siempre ha cumplido un papel en esta sociedad, pero yo no voy a aceptar a que el Ejército español caiga en manos de mercenarios, por eso estoy en contra de que haya un ejército de voluntarios, porque eso impediría la relación con el pueblo.

En el caso de que España entrara en la OTAN, nuestro Ejército ya no sería un ejército nacional, sino que respondería a intereses extranjeros", señala Montero. "Si aquí en España hacemos el socialismo, y lo vamos a hacer, Estados Unidos intentaría impedirlo, y en ese caso yo defendería con las armas en la mano si fuera preciso las conquistas revolucionarias que en este país hubiéramos alcanzado".

El joven secretario confiesa que ha descubierto la lectura de los tebeos de todo tipo, "que devora" En música sus preferencias comenzaron con los discos de Lluís Llach, porque "sabía mezclar mensaje y música". Ahora, aunque sigue comprando discos de Llach, lo que más le gusta es la música regae y los conciertos.

Confiesa que el cargo de secretario de las Juventudes Comunistas "es un compromiso político que tiene que asumir durante un tiempo y que proporciona satisfacciones e insatisfacciones a la vez.

Vestido con un pantalón vaquero y una camiseta con símbolos pacifistas, dice que mantiene una relación "más o menos estable con una mujer" y que pasará sus vacaciones, durante el mes de agosto, en Santander y San Sebastián.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 1 de agosto de 1984