Laurent Fignon también ganó la contra reloj de Villefranche

ENVIADO ESPECIALFignon ganó ayer una contrarreloj que salieron a disputar apenas 20 corredores. Las milésimas de segundo (48) le beneficiaron, a pesar de que su tiempo era el mismo que el del irlandés Kelly. Fueron milésimas algo sospechosas, como cuando el año pasado Fignon ganó su única etapa por escaso margen a costa de Arroyo. Entonces hubo cronómetros que no coincidieron, pero en este año lo cierto es que no le hacía falta ninguna ayuda marginal. Siempre queda, sin embargo, la sospecha de que la organización juega a favor de la figura local. Sucede en todo el mundo, menos, quizás, en la Vuelta a España, donde es posible perder por seis segundos.

La etapa de ayer afectaba a poca gente, incluso escasos corredores. Nunca más de la veintena. El triunfo se lo iban a disputar entre Fignon, Hinault, Kelly y Lemond. Cinco o seis más buscarían mantener o mejorar muy ligeramente sus posiciones. Otros tantos estarían para ayudar en la puntuación por equipos.

Fue así la función que Echavarri encomendó a cuatro corredores del Reynolds: Aja, Prieto, Gorospe y Arroyo. Los cuatro debían disputar la etapa para la clasificación por equipos, con el objetivo de meterse lo más arriba posible, dado que puntúan los tres primeros clasificados de cada conjunto. Para el resto, la carrera no era más que un ligero entrenamiento con espectadores. En ese sentido, el Reynolds puntuó bien, porque Arroyo y Gorospe se metieron entre los 10 primeros, hecho sólo igualado por Renault y Peugeot. Arroyo, además, tenía el interés personal por intentar rebasar a Pascal Simon en la general. Le sobró tiempo: Arroyo fue sexto y Pascal Simon no entró ni entre los 20 primeros. La diferencia entre uno y otro es más que suficiente: 1.55 minutos a favor del corredor español.

Varios pinchazos

Gorospe y Prieto pincharon en plena carrera, razón por la que perdieron 40 segundos aproximadamente. Arroyo no tuvo casi ningún problema y llegó entero a la meta. Pedro Muñoz pareció sufrir más, entró en la decimoséptima posición, pero su interés por la etapa era muy relativo, porque se encontraba perfectamente resguardado de todo peligro en su octavo puesto de la clasificación general. Pascal Simon le quedaba a cinco minutos por arriba y Criquelion a tres por debajo, un peligro intrascendente de cara a una contra reloj. El único que hizo un salto estimable fue el australiano Anderson, que subió a la décima posición.

Todo está ya sellado, e incluso Fignon se ha permitido el lujo de ganar un Tour con cinco etapas en su haber, como en su día lo hicieran Hinault o Merckx, aunque con la diferencia de que Fignon aún no ha cumplido los 24 años (12 de agosto) y le sobra tiempo para igualar o rebasar al mejor palmarés. Hoy, pues, paseo dominguero por los Campos Elíseos, luego de que los ciclistas hayan tomado a las ocho de la mañana el rapidísimo tren TGV que les llevará de Lyon a París. En la meta sólo es de esperar un enconado sprint entre Hoste y Kelly por decidir quién es el definitivo maillot verde. El Arco del Triunfo está ya engalando para Fignon.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 21 de julio de 1984.

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