GENTE
Juan Vicente Piñeiro
tomó una decisión el día en que perdió su empleo. Cogió su bicicleta, una bolsa con el saco de dormir y algo de ropa y echó a andar por las carreteras españolas en busca de trabajo. Ha recorrido ya más de 6.000 kilómetros y solicitado empleo en cientos de empresas y ayuntamientos sin ver cumplida su pretensión, aunque está dispuesto a llegar a los 30.000 kilómetros "antes de darme por vencido". Ahora se encuentra en Lugo, de donde es natural y en donde con una pelota y unos paquetes de tabaco "voy sacando en las verbenas algo para comer, que para dormir ya no necesito".


























































