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Tribuna:

Profesionales y 'amateurs,

El Real Madrid ha encontrado algún problema en la renovación de los contratos de los miembros de su plantilla futbolística. Hasta ahora, la mayor complicación ha surgido por la cuestión monetaria. Los jugadores de fútbol no han estallado de ira todavía, pero acabarán haciéndolo. No tiene justificación alguna que a hombres como Gallego se les ofrezcan cantidades inferiores a las que perciben algunos de los componentes del equipo de baloncesto.Desde hace años existe una guerra soterrada por la cuestión de las pesetas que se llevan quienes arrastran a cinco mil personas, en los días más gloriosos, y quienes convocan a miles de socios y llevan a las gradas hasta 100.000 espectadores. La polémica nunca ha traspasado los lindes de Chamartín, pero es evidente que el Madrid tiene cientos de millones de déficit como consecuencia del baloncesto. El Madrid pierde un mínimo de 40 millones actuales. Una simple multiplicación lleva a la realidad del déficit actual del club.

El baloncesto se ha salido de madre. Las cifras de los contratos de los jugadores de elite comienzan a ser asustantes. Al baloncesto lo matarán antes de que goce de buena vida. Es toda una ironía que Gallego, futbolista profesional, no haya renovado contrato porque el club le ha ofrecido lo mismo que a López Iturriaga, baloncestista amateur. Con estas políticas se explica la contumacia en los subcampeonatos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 14 de junio de 1983