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Anquetil: "Sólo me esforzaba cuando era necesario"

Palma de Mallorca

Jacques Anquetil estuvo, el pasado sábado, en Palma de Mallorca, invitado por el Club Ciclista Baleares, para tomar parte en la IV Jornada del Ciclismo, celebración anual en la que se entregan diversos premios y distinciones a deportistas baleares de la bicicleta. Desde su retirada en 1969, Anquetil vive en un granja cerca de Ruán (a 130 kilómetros de París), dedicado a la agricultura y los animales, completamente retirado del ciclismo. "Sólo me esforzaba cuando era necesario", sigue reconociendo uno de los corredores con mejor historial del ciclismo de todos los tiempos, pero al que siempre se ha criticado su estilo aprovechado y calculador.

Anquetil nació en Mont Saint-Aignan, una aldea próxima a Rouen hace 49 años. Está casado con Jeanine, la exmujer de su médico deportivo, y tiene una hija de once años. Empezó a montar en bicicleta en su pueblo. Un compañero de colegio le desafió a correr 100 kilómetros y, "aunque no le gane", le animó a entrenarse y a participar en competiciones.A los 17 años se inscribió en un club local, que regalaba una bicicleta a quien ganara cuatro carreras y Jacques Anquetil lo consiguió. Empezó a prepararse en serio y debutó en el Campeonato Nacional de Francia para amateurs logrando el título a la primera.

"La edad ideal", comenta Anquetil, "para empezar a competir y llegar a ser campeón es los 16 años, como Eddy Merckx y como yo, pero eso es dificil. Sin embargo, las categorías pequeñas son peligrosas porque los jóvenes llegan a ellas pensando que son buenos y a la hora de sacrificarse se abandonan".

Primer récord a los veintidós años

En 1956, a sus veintidós años batió por primera vez el récord mundial de la hora, que hasta entonces, estaba en posesión del italiano Fausto Coppi. Baldini se lo quitó después y no lo recuperó hasta 1967, superando la marca de Riviere. "Desde amateur tenía fama de hombre peligroso. Para mí, siempre han sido muy difíciles las pruebas clásicas, porque nunca he sido especialista en el sprint. Debía escapar del pelotón y rodar en solitario, pero no me dejaron. Por eso, siempre prefería las carreras por etapas".Pero Jacques Anquetil nunca preparaba las etapas del Tour, prueba que ganó en cinco ocasiones: "Sólo un día antes miraba el recorrido y lo meditaba un poco, porque lo más importante es ganar, aunque sólo fuera por mínima diferencia y con el menor esfuerzo. Ganar corriendo a tope me parecía de tontos".

Excepciones

Las tesis de Anquetil también tienen sus excepciones. Como, por ejemplo, en aquel Tour de 1963, cuando Federico Martín Bahamontes -el único español que ganó la prueba más grande del ciclismo mundial, en 1959- iba líder y se disponía a coronar su segundo gran triunfo en la prueba más prestigiosa del calendario internacional. "En la etapa reina, una de montaña, ya se daba como vencedor al español", explica Anquetil. "Aquel día sí que pensé que debía intentarlo todo y correr a tope. Me jugué el todo por el todo y conseguí ganarle. Sólo me esforzaba cuando era necesario".La táctica calculadora de Anquetil siempre ha contrastado con la practicada por la siguiente gran figura del ciclismo mundial, Eddy Merckx, al que todos los entendidos han valorado por encima del as francés. Merckx, en la carretera, era insaciable y no sólo se conformaba con imponerse, sino que la mayoría de las veces conseguía humillar a sus rivales. El corredor belga, además, era más completo, especialmente en la faceta del ciclismo fundamental para sumar los triunfos, los sprint. Merckx era mucho más rápido en las llegadas y su afán de victorias le hacía arriesgar para ganar etapas incluso sin ganancias de tiempo. Lograba sus mayores diferencias, como Anquetil, en las contrareloj.

Críticas a Poulidor

Los grandes rivales de Anquetil fueron en la montaña Bahamontes y el luxemburgués Charlie Gaul; en pruebas contrareloj, Baldini; y en llano, el belga Rick Van Looy, que ganó todas las clásicas del calendario. "Si Van Looy no hubiera tenido que competir conmigo, lo habría ganado todo. Era un ciclista muy completo y atacaba desde el primer momento".En cuanto a Raymond Poulidor Pou Pou, eterno número dos del ciclismo francés, que sufrió durante toda su carrera deportiva la superioridad de Anquetil, "el país había fabricado su imagen como la de un gran adversario para mí pero no era cierto. Mi gran adversario fue siempre Bahamontes Pou Pou pasaba de todo y no tenía clase para ser número uno. En un Tour, que salía favorito, porque no corría yo, ganó Felice Gimondi, quedando el tercero, detrás del español Pérez Francés".

"Ahora, el mejor de todos es Bernard Hinault. No tiene adversarios. Para él, es fácil triunfar, porque sale a ganar desde el primer momento. No sé si es mejor que yo, pero, sin ser un especialista, corre rápidamente, escala bien y rueda en llano al tren que le conviene".

Anquetil ganó el Tour y el Giro el mismo año en dos ocasiones. "Aunque un corredor pudiera ganar las tres vueltas en el mismo año, yo no quise hacerlo porque desmoraliza. Si hay más ganadores, hay rivales. Si no la gente se desanima y pierde interés".

No al control 'antidoping'

Las pruebas de control antido-ping deberían ser suprimidas según el corredor francés. "Estoy en contra de ellas, porque es muy difícil saber donde empieza el doping realmente. Si corres 250 kilómetros sin tomar nada, te agota. Pero si tomas azúcar, dicen que corres drogado. Un corredor, cuando compite, necesita comer cuatro veces mas que una persona normal. Pero, un simple café o un exceso de proteínas pueden dar controles positivos. Yo procuraba retrasar siempre los controles, inventando excusas. Una vez dije que no quería desnudarme delante de la gente y así ganaba tiempo". Anquetil tiene claro que "el doping, de todas formas, no reemplaza ni el entrenamiento ni al campeón. En cuanto al alcohol, no es bueno para los ciclistas. Hay que hacer un esfuerzo enseguida de tomarlo, porque si no, se agarrotan las piernas".Hasta que se despidió en Amberes, en 1969, derrotando a Eddy Merckx, Jacques Anquetil había conseguido triunfar cinco veces en el Tour de Francia, dos en el Giro de Italia, siete en el Gran Premio de Lugano, una en la Vuelta a España, dos en la Dauphine-Libèré, cinco en la París-Niza, nueve en el Gran Premio de las Naciones, 35 etapas en el Tour de Francia, además de los récords de 45 días consecutivos con el maillot amarillo del Tour y otros tantos con la maglia rossa del Giro.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 15 de febrero de 1983

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  • Para el ciclista calculador, que vive en una granja cerca de Ruán, Bahamontes fue su gran rival