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Angel Pavlovsky vuelve a Madrid con otro espectáculo basado en La Gran Pavlovsky

Esta noche, justo al año de su rotundo triunfo con Pavlovsky y su orquesta de señoritas, vuelve a Madrid el travestido actor argentino Angel Pavlovsky con un nuevo espectáculo, PavIovsky. En la recientemente reabierta sala Cadarso, Pavlovsky volverá a representar -o más bien ser- La Gran Pavlovsky, una cantante venida a menos que arremete de forma disparatada y delirante contra la hipocresía, la convención y el machismo. Y que divierte.

Angel Pavlovsky tarda tres horas en maquillarse para encarnar a La Gran Pavlovsky, pero los verdaderos rasgos del personaje los lleva muy dentro.

"Había una época en Barcelona hace unos años, en que durante todo el día yo pensaba como ella incluso la llevaba a cócteles, a recepciones y entrevistas, ella estaba tan de moda...", afirma el actor argentino. "Ahora soy más sano".

¿Y quién es La Gran Pavlovsky? Una vieja vedette, "una estrella de la clase obrera", que se supone que viene a realizar un concierto en una barroca sala palaciega, acompañada por una pianista y una violinista. Canta muy mal, es insolente, ironiza sobre absolutamente todo y, al contrario de la mayoría de las estrellas, se ofrece incondicionalmente a su público.

"Esto del público es fundamental", dice Pavlovsky. "Se crean diferentes climas entre esta señora y su público. Unas partes del espectáculo han sido ensayadas, pero cambian continuamente según la reacción del público. Cada noche es distinta y el espectáculo ha llegado a durar hasta cuatro horas".

Así que La Gran Pavlovsky admite preguntas sobre su edad, sobre su vida privada y sobre su sexo. ("Estos preguntones no suelen aclararse sobre los seis o siete sexos que puede haber, así que les invito a tocar".) En un momento determinado puede pedir al público que no le dedique un ensordecedor aplauso, o puede invitar a los espectadores a que le muerdan. Para mayor desconcierto, el actor entra y sale del personaje, se ríe de La Gran Pavlovsky y de sí mismo.

"Ella ataca muchas cosas en las que yo tampoco creo", dice Pavlovsky, que ha pasado la mitad de sus 41 años en el mundo del espectáculo. "No voy haciendo campaña, ni proselitismo, ni un frente combativo, pero a través de mis conversaciones en escenario se adivina que ella se carga determinados valores. La estupidez no le gusta: el machismo tampoco...".Tan peculiar personaje nació hace unos seis o siete años en Barcelona, donde Pavlovsky fue presentador de un espectáculo travestido.

"De ninguna manera me querría convencer de que yo también soy mujer", añade el actor, "pero pude conversar con el público y vi que tenía un campo fabuloso. Muy pronto la progresía catalana, esa gauche divine, descubrió a La Gran Pavlosky y, de pronto, nació una estrella".

El actor se identifica plenamente con su creación: "Yo creo que debo haber puesto muchas partes -algunas conocidas y otras desconocidas- de mi verdadera personalidad en este personaje", afirma. "Es más: me voy conociendo constantemente a través de todos los tics y de todas las situaciones en las que se mete esta señora".

¿Y Pavlovsky todavía piensa como La Gran Pavlovsky?

"No es que yo piense como ella. Yo diría más bien que ella piensa como yo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 7 de diciembre de 1982

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