El 28 de octubre, elecciones legislativas

Debate público entre Arzallus y Múgica en tomo al "Gobierno de gestión" de 1980

El presidente del PNV, Xabier Arzallus, precisó ayer, en el curso de un debate radicifónico, sus acusaciones contra el candidato socialista Enrique Múgica en torno a las presuntas proposiciones realizadas por este último a diversos líderes políticos para "apoyar un Gobierno de gestión presidido por el general Armada en el marco de una operación de acoso y derribo de Suárez", en el año 1980.

Sin embargo, la negativa de Arzallus a revelar el nombre de la alta personalidad que le había puesto al corriente de tales propuestas, y sobre la que él basa toda su argumentación, convirtió el debate en un enfrentamiento de palabra contra palabra.

El desafío que dio origen al debate, retransmitido en directo por las emisoras de la cadena SER del País Vasco, tiene su origen en una declaración de Arzallus, en el sentido de que el líder nacionalista había aludido a la existencia de personas a las que Múgica hizo determinadas ofertas a cambio de apoyar un Gobierno presidido por Armada. Múgica replicó diciendo que él también conocía "ciertas cosas de Arzallus".. Este último desafió entonces al candidato socialista a un debate público para que "si soy indigno o un chorizo, Múgica lo diga claramente, porque los electores no sólo tienen derecho a conocer los programas, sino también la catadura moral de los candidatos y dirigentes políticos".

Los sesenta minutos de debate transcurrieron sin que, pese a los constarites requerimientos de los moderadores, llegase Múgica a abordar ese tema. Así las cosas, todo el debate estuvo centrado en el tema "Gobierno de gestión Armada" y las presuntas incitaciones de Múgica al citado militar.

Arzallus comenzó por negar que hubiese dicho jamás que Múgica fuera un golpista "o de haberle acusado de cometer cualquier clase de delito penal". Pero, añadió, "según mis informaciones, Múgica participó en una operación política vidriosamente constitucional y dudosamente democrática, alimentando la ambición de un determinado general". La operación en cuestión consistiría, según Arzallus, en la búsqueda de los apoyos necesarios para "derribar a Suárez, mientras se preparaba una nueva moción de censura en la que se propondría como candidato alternativo a una personalidad, militar o no, que presidiría un Gobierno de gestión con presencia socialista". Tal operación habría sido consecuencia, a su vez, del fracaso de anteriores intentos de "formar una nueva mayoría con participación de sectores de UCD, el PSOE y los nacionalistas vascos y catalanes".

Múgica, por su parte, recordó que su partido había presentado una querella por calumnias contra el líder nacionalista y exigió que éste revelara el nombre de la "relevante personalidad política" a la que presuntamente había hecho la proposición mencionada por Arzallus. Insistió también en aclarar si la acusación era sólo contra él o mantenía lo declarado a la Prensa en el sentido de que "el PSOE habíajugado a fondo" la baza citada. Múgica no se mostró satisfecho con la explicación de que no era acusado de ser un golpista porque, dijo, "la impresión que queda de sus palabras para cualquier hombre de la calle es que yo he cometido un delito de rebelión militar".

Arzallus reafirmó que no acusaba al PSOE, sino a Múgica, y precisó que su acusación concreta nada tenía que ver con el 23-F, sino que se refería a hechos anteriores que, si bien no constituían propiamente un delito, sí revelaban "una actuación política que puso en riesgo la democracia". Por lo demás, se negó a revelar el nombre solicitado por Múgica, advirtiendo que únicamente lo declararía ante el juez si éste así se lo requería en relación a la querella. Sí indicó, sin embargo, que el PNV había recibido también una insinuación de "alguien que entonces pertenecía a UCD" para apoyar una coalición, "pero sin hablar de ningún otro posible presidente".

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 23 de octubre de 1982.

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