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Tribuna:TRIBUNA LIBRE

La Infantería de Marina más antigua del mundo

El autor de este artículo explica en él como por un decreto refrendado por el Rey se fijó la fecha del 27 de febrero de 1537, bajo el reinado de Felipe II, como la de creación de la Infantería de Marina española, que es, así, la más antigua del mundo. También se relata la historia de este cuerpo, así como su realidad actual, en tanto que fuerza especial de la Marina, de alta preparación.

El sábado 27 de febrero ha tenido lugar en San Fernando, capital de la zona marítima del Estrecho y localidad en la que tiene su base el núcleo principal de la Infantería de Marina, la culminación de los actos conmemorativos de la creación del Cuerpo que, con sus 445 años, es la más antigua de las homólogas u homónimas, de las que hoy existen en el mundo, entre las que podemos citar, sin carácter exhaustivo, los Royal Marines británicos, el U. S. Marine Corps, el Cuerpo de Marines holandeses, los Fusileros Marinos franceses, la Infantería de Marina argentina, la brasileña, la chilena, la coreana, la china y la Infantería Naval soviética.Estoy seguro que el lector, o todo aquel que haya tenido noticias de esta celebración, se hará la pregunta de por qué esta conmemoración de un número de años, llamémosle raro por no llamarlo "quebrado", que no son centenas ni decenas redondas, ni siquiera otra de las típicamente establecidas para tales actos.

Todo tiene su razón. Su majestad el rey Juan Carlos I refrendaba el 10 de julio de 1978 un real decreto en el que se decía: "El Cuerpo de Infantería de Marina tiene su origen en la disposición de la Secretaría de Guerra de Felipe II por la que se vinculaban permanentemente a la Real Armada algunos Tercios de Infantería Española que, con el nombre genérico de Infantería de la Armada, combatieron por tierra y mar, basados en las Escuadras de Galeras y Galeones".

"Su antigüedad corresponde a la del más antiguo de los citados Tercios. El Tercio Nuevo de la Mar de Nápoles, que se remonta al año 1537. ( ... ) Por tanto, considerando suficientemente acreditada la primitiva antigüedad del Cuerpo, y que este hecho constituye un legítimo orgullo nacional por haber sido España la primera en tomar la decisión orgánica de crear una Infantería de Marina, se fija el año 1537 como antigüedad de la nuestra".

Ya tenemos la cifra de 445 años que marca la antigüedad y, posteriormente, en una Orden Ministerial de 22 de abril de 1981, se fijó a efectos conmemorativos, para recordar y honrar a todos los infantes de Marina que dieron su vida por España, la fecha concreta de 27 de febrero del citado año de 1537, como día de la creación del Cuerpo.

La historia

Es, pues, el primer año a lo largo de nuestra historia que se tiene ocasión de celebrar y de llevar a cabo esta conmemoración, por lo que se ha estimado conveniente dar la mayor solemnidad al recuerdo de tan señalada fecha para la Infantería de Marina, para la Armada a la que siempre se ha honrado, se honra y está orgullosa de pertenecer, y me atrevo a decir que para España, a la que siempre ha servido y servirá con lealtad.

Este Cuerpo ha pasado por vicisitudes diversas, tristes algunas de ellas. Desde el Tercio Nuevo de la Mar de Nápoles (1537) alma mater de la Infantería de Marina y el Tercio de la Armada del Mar Océano, que no estaba asignado a las Escuadras de Galeras y se empleaba cuando se juntaba armada,pasando por el Cuerpo de Batallones de Marina (1717) cuya misión se centraba en la guarnición de los buques y en formar parte de las columnas de desembarco; al Real Cuerpo de Infantería de Marina (1827) con tres brigadas con carácter casi permanente de Fuerza Expedicionaria en las guerras coloniales y en las guerras carlistas (un batallón del primer regimiento gana en San Pedro Abanto la Cruz Laureada para su bandera); al Cuerpo de Infantería de Marina que, como todos sus homónimos del mundo entran en crisis a consecuencia del fracaso aliado en el desembarco de Gallipoli y es declarada a extinguir (1931) al desaparecer su razón de ser, que no es otra que la guerra anfíbia; hasta que, como consecuencia de la segunda guerra mundial, se reconoce nuevamente la importancia y la necesidad de la guerra anfibia, y los cuadros de mando de la Armada y del Cuerpo, después de un considerable estudio y preparación que les pone al dia de las nuevas técnicas del asalto anfibio, conciben y organizan lo que hoy constituye la nueva y, al mismo tiempo, antigua Infantería de Marina.

Después de esos años de estudio y preparación de los mandos, y de múltiples experlenclas y ejercicios llevados a cabo por los que entonces eran Grupo Especial de Infantería de Marina y Agrupación Anfibia de la Flota, se actualiza la misión de la Infantería de Marina, dentro del conjunto de la Armada, en consonancia con los nuevos medios y doctrina sobre operaciones anfibias y se fijaron sus otras misiones.

Hoy, en el 445º aniversario de su creación, la Infantería de Marina es un Cuerpo que, constituyendo una fuerza especial de la Armada, tiene por misión "llevar a cabo acciones militares en la costa iniciadas en la mar, correspondiéndole, además, contribuir a la defensa y seguridad de las instalaciones navales, formar parte de dotaciones de buques y asistir a las autoridades marítinas cuando el ejercicio de sus funciones lo requiera".

Para el cumplimiento de estas misiones permanentes, no excluyentes de la acción adecuada de otras fuerzas, las de Infantería de Marina cuentan con dos componentes fundamentales: Fuerzas de Desembarco y Fuerzas de Defensa y Seguridad. Las primeras constituyen el núcleo fundamental del Cuerpo y están integradas en el Tercio de Armada (TEAR), especialmente organizado, equipado, adiestrado y siempre preparado para su intervención inmediata en operaciones anfibias y que tiene su base en San Fernando (Cádiz), cerca de donde tiene la suya el Mando Anfibio de la Flota. Las segundas están constituidas por los Tercios, denominados del Sur, de Levante y del Norte, y las agrupaciones de Madrid y de Canarias, cuya organización, equipo, adiestramiento y preparación, les hace estar siempre dispuestos, con sus unidades de intervención rápida y las de guarnición, para proporcionar seguridad militar a las instalaciones navales, contribuir a la defensa de las bases y asistir a las autoridades de la Armada en lo que éstas requieran.

Junto a unas y otras unidades, mejor diríamos para servirlas, existen la Escuela de Aplicación de Infantería de Marina, que proporciona la preparación necesaria para alcanzar un grado, una especialidad o una aptitud, y desempeña además funciones de adiestramiento; el Centro de Instrucción de la Infantería de Marina (CEIM) al que corresponde la formación del contingente forzoso y voluntario del Cuerpo con una sección especial para la formacíón de cabos no especialistas; y el campo de adiestramiento, último y reciente logro del Cuerpo, donde se van a poder practicar las técnicas y tácticas del asalto anfibio, con maniobra en tierra de las tropas desembarcadas y el apoyo, con fuego real, de sus propias armas y de los medios navales y aéreos, indispensables para toda operación de este tipo.

El TEAR cuenta con toda clase de unidades de las que, como un todo o por fracciones tácticas, tengan que integrarse en la organización operativa de una Fuerza de Desembarco, integrada a su vez en una Fuerza Anfibia Operativa que, siempre a las órdenes de un jefe o almirante del Cuerpo General de la Armada, tenga que llevar a cabo una operación de asalto anfibio. Naturalmente, que el tipo de unidad, los elementos que la integren, el número de sus efectivos, etcétera, dependerán de la entidad, características y finalidad de la operación anfibia que se haya de ejecutar.

De ahí proviene esa variedad de unidades del TEAR, con sus elementos de maniobra (batallones de desembarco) y unidades de operaciones especiales; sus medios de apoyo de combate (artillería, carros, armas contra carros y antiaéreas, zapadores, buceadores, etcétera); y de apoyo logístico (vehículos anfibios con capacidad para actuar en aguas agitadas y salvar rompientes importantes, unidades para abastecimiento de todo cuanto precisen las tropas para moverse, combatir y vivir en las playas y hacia el interior, hasta la profundidad de su avance en tierra); apoyos que han de venirle desde los buques, por medio de embarcaciones, vehículos anfibios y helicópteros o lanzamiento de paracaidistas, etcétera.

Técnica, coordinación y eficiencia

Para adquirir la técnica del empleo de tan diversas unidades, elementos, armas y materiales, los infantes de Marina, por medio de cursos en su Escuela de Aplicación y otras Escuelas de la Armada, o de otros de nuestros Ejércitos, además de en el extranjero, se especializan o adquiren aptitudes en Mando y Estado Mayor, comunicaciones, artillería, zapadores, automovilismo y medios anfibios y mecanizados, pilotos de helicópteros, buceadores de combate, operaciones especiales, paracaidistas, policía naval, etcétera.

Con tales unidades, con la ejecución de los adecuados planes semestrales de actividades de la fuerza, establecido por el Estado Mayor de la Armada, es como se alcanza la eficiencia y la eficacia de nuestra Infantería de Marina de hoy; a título de ejemplo puedo señalar el dato, tomándolo deI discurso del almirante jefe del Estado Mayor de la Armada en la última Pascua Militar, que en 1981 "el TEAR desarrolló su adiestrarniento anfibio y de combate en tierra paralelamente al resto de la fuerza naval en íntima y contínua colaboración con el Mando Anfibio, realizando trece ejercicios completos de desembarco, y las Fuerzis de Defensa y Seguridad llevaron a cabo un total de 41 campamentos y ejercicios con tropas y de puestos de mando".

Esa intensa y continua colaboración con el Mando Anfibio, que es absolutamente indispensable para el planeamiento y la ejecución de un asalto anfibio, la pertenencia a la Armada de sus dos elementos (Fuerza de Desembarco y Fuerza Naval, incluida su Arma Aérea), con un solo mando y una misma mentalidad y dedicación, con un solo plan de actividades rector, con una misma procedencia (Escuela Naval Militar) de sus oficiales; con sus contactos y relaciones permanentes, y con la, proximidad de sus bases, permiten la existencia de planes preestablecidos y la rápida puesta en acción de cualquiera de ellos, aun en el caso de que requieran ciertas variantes.

La organización del TEAR y de las Fuerzas Navales permiten que la Fuerza de Desembarco vaya, desde un simple equipo o patrulla que desembarque de un submarino para una incursión o destrucción, pasando por una Unidad Especial de Incursión Anfibia (UNESIAN) con la Unidad de Operaciones Especiales, como níicleo, hasta una Agrupación Reforzada de Desembarco, constituida con todos los elementos de combate, maniobra y apoyo que le permitan alcanzar la finalidad de ocupir, establecer y defender una cabeza de playa con la que se facilite y asegure el desembarco de las fuerzas más numerosas y potentes que hayan de penetrar más profundamente en territorio enemigo.

No quiero dejar de resaltar que los infantes de Marina nos hemos visto extraordinariamente honrados al integrarnos, en representación de la Armada, una compañía del Cuerpo de la Unidad de la Guardia Real, que con el nombre de Compañía de la Mar Océana está dispuesta, como toda la Infantería de Marina, a servir lealmente a su Rey, que es servir a España y a la Armada, como lo han hecho a lo largo de estos 445 años los que han formado bajo las banderas del Cuerpo con el lema de "Valientes por tierra y por mar".

Francisco Martínez de Galinsoga es general de División de Infantería de Marina.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 28 de febrero de 1982