Montañismo

Una avalancha, causa de la muerte de los dos montañeros españoles

Manuel Martínez y Marisa Montes, los dos montañeros españoles que murieron el lunes en la Aguja Verde (4.122 metros), lo fueron a causa de una avalancha, y no por una caída, como en principio se dijo. El otro montañero que fue alcanzado por la avalancha, Javier Alonso, Javo, parece que está fuera de peligro, aunque no se descarta la posibilidad de tener que amputarle una mano. Con estas muertes, el alpinismo español ha perdido a dos de sus mejores montañeros de la nueva generación, que, pese a su juventud, eran parte de la elite europea.Con ellos también iba el cámara de Televisión Carlos Contreras, ya que estaba filmando unas escenas para completar un programa de Televisión Española sobre su última expedición al Hidden Peak (8.068 metros), en el Himalaya.

Según fuentes fidedignas, la avalancha les sorprendió mientras ascendían por el corredor (o couloir) Cordier de la Aguja Verde, en el macizo del Mont Blanc. Fue un accidente imprevisible, que les resultó fatal. De hecho, las avalanchas continuaron durante las horas siguientes, hasta el punto de que uno de los gendarmes de montaña que iban a buscarles resultó alcanzado por una, y en la actualidad su estado es grave.

Sin embargo, a pesar de lo que pudiera pensarse, no ha habido imprudencia ni falta de preparación por parte de los españoles. Ellos eran parte de la actual elite del montañismo. Sin ir más lejos Manuel y Marisa, hace dos años, ascendieron a Les Courtes, siendo la primera vez que lo hacía una cordada mixta española. Por otra parte, Manuel y Javier, aparte de su importante historial y numerosos premios deportivos, realizaron una difícil ascensión al Hidden Peak por una vía nueva y sin oxígeno, debiendo abandonar a un día de la cumbre (después de tres meses de expedición), al ser rechazados por el monzón y sus fuertes tormentas. Además, Manuel Martínez era uno de los montañeros más jóvenes (veintiún años) para su calidad, siendo quizá el más espectacular escalador español de lo que se denomina alpinismo extremo.

No se trataba de montañeros inconscientes. Sabían incluso utilizar los métodos de seguridad para aminorar los riesgos de este deporte. Lo ocurrido fue un accidente fruto del peligro del montañismo. Las avalanchas, a veces, son imprevisibles, y un claro ejemplo de ello es el número de esquiadores que cada año, en los Alpes, se ven sorprendidos por ellas en lugares "teóricamente seguros".

La montaña, en este caso, "se ha negado". Como ellos mismos dijeron a este periódico al regresar de Hidden Peak: "Por más empeño que tú pongas, si la montaña no te lo permite, no la escalas".

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