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El presidente brasileño, general Joâo Baptista de Figueiredo,

llegó a dar puñetazos a un grupo de estudiantes que le insultaron al salir de un tradicional café de Florianópolis, ciudad del sur, en donde se encuentra en visita oficial. El presidente y su comitiva abandonaban el establecimiento, cuando un grupo de unos treinta estudiantes, que le abucheaban, mencionaron a su madre. Entonces el general, pese a que los agentes de escolta trataron de impedírselo, abandonó la protección y se dirigió al grupo, al que agredió a puñetazos. En ese instante la guardia cayó sobre los estudiantes y los dispersó. «Por más alto que sea mi cargo no admitiré, en ningún lugar, que mi honra sea ofendida en lo que me es más querido», declaró más tarde Figueiredo.

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