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El Alavés no mereció la derrota en Getafe

No mereció perder el Alavés en Las Margaritas. A pesar de que su entrenador, el ex jugador bilbaíno Aranguren, afirmó con rotundidad que su equipo había jugado el peor partido desde que él lo dirige, lo cierto es que plantó cara y dio sensación de formar un bloque homogéneo. El Getafe sólo mostró una línea eficaz en el primer cuarto de hora y resolvió finalmente por el acierto de la jugada individual de Crespo y el fallo de Basauri.Al amparo del tempranero tanto de Carmelín, el Getafe vivió unos minutos inspirados, pese a que sus dos menores, Pedro Alberto y Serena, aunque mostraron una encomiable voluntad, no suponían en la práctica un refuerzo al buen hacer inicial de los hombres de Alés. Este, con buen criterio, cambió pronto a Pedro Alberto y esperó al descanso para hacer lo propio con Serena. En el Alavés ocurrió tres cuartos de lo mismo, con Higinio y Chechu, si bien éste evidenció posibilidades. El equipo alavesista, superado su inicial desconcierto, controló pronto la parcela central, donde se dejó notar el mando de Igartua. Su gol, ya en la reanudación, fue justo premio a su mejor concepción del juego de conjunto. No hubo excesivas acciones de peligro, salvo en sendos remates del propio Igartua y de Crespo al travesaño, el gol anulado a Urecho, dos balones sacados por Morgado y los corners de Sánchez Martín. Al final, la jugada del nuevo exterior getafense y el fallo posterior del meta Basauri falsearon en cierto modo la justicia del marcador. Al menos en igual medida que se falsean esquemas y tácticas iniciales con lo de los sub-20.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 13 de noviembre de 1979