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Tomás Tueros, reelegido secretario general de CCOO de Euskadi

El primer congreso de CCOO de Euskadi, celebrado durante el último fin de semana en la Universidad Autónoma de Bilbao; fue clausurado el domingo con un discurso de Tomás Tueros, que acababa de ser reelegido secretario general de la confederación. Marcelino Camacho, cuya participación en el acto había sido anunciada, no pudo asistir ante la imposibilidad de desplazarse a tiempo a Bilbao, cuyo aeropuerto permaneció cerrado durante varias horas.Previamente fueron elegidos los sesenta miembros del consejo confederal y los treinta de la comisión ejecutiva. Como se esperaba, la corriente próxima al PC retuvo aproximadamente los dos tercios del total de puestos en ambos órganos, repartiéndose el resto entre las corrientes minoritarias del EMK (MC) y LKI (LCR), con inclusión de algunos independientes.

La postura ante el pacto de la Moncloa y la condena de la violencia (ETA), dos de los temas que ya habían resultado polémicos en la discusión del informe general presentado por Tueros en la sesión del viernes, volvieron a ser objeto de debates y votaciones en la sesión final. Un contra-informe sobre el pacto de la Moncloa obtuvo 205 votos a favor, por 398 en contra y 67 abstenciones.

La votación más cerrada se produciría, sin embargo, en torno a la resolución sobre la violencia. E texto presentado por la ponencia que finalmente sería aprobado por tan sólo cincuenta votos de margen, planteaba la necesidad de realizar movilizaciones contra el terrorismo. Aunque en la resolución se citan, junto a ETA, a la bandas de extrema derecha, el texto fue calificado de «unilateral» por un sector de los congresistas, que se negó a apoyarlo si no se distinguía claramente «entre la violencia institucional y la respuesta a esa violencia, aunque fuera por métodos erróneos».

Pese a estas votaciones parciales, la reelección de Tueros se produjo por un amplio margen: 403 congresistas votaron a favor y 228 se abstuvieron, registrándose un solo voto en contra. En su discurso de balance, el secretario general resaltó el hecho de que, pese a las divergencias existentes -«que no son negativas, sino un reflejo de la pluralidad real de nuestro sindicato», dijo- se hubiera presentado una única candidatura para cubrir los noventa puestos de los órganos de dirección. Dicha lista, por otra parte, sería aprobada prácticamente por unanimidad.

En una rueda de prensa celebrada el lunes, en Bilbao, Tueros insistió nuevamente en la necesidad de poner fin a la escalada de la violencia, «para evitar que Euskadi se convierta en un polvorín». Recordó que muchos de los que en los años de la dictadura habían practicado la lucha armada, «forman hoy parte de los partidos y sindicatos obreros y combaten por los métodos tradicionales de los trabajadores». Andoni Arrizabalaga, ex militante de ETA condenado a muerte en 1969, formó parte de la mesa presidencial del congreso.

A la conclusión del mismo, la impresión dominante entre los delegados era que el congreso se había distinguido por «una libertad de expresión y una democracia interna desconocidas hasta la fecha», según subrayaron a EL PAIS algunos elementos significativos de las corrientes minoritarias.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 4 de abril de 1978