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La maternidad, el nuevo poder de Naomi Osaka

La exnúmero uno y campeona de cuatro grandes vuelve tras 15 meses de ausencia y haber dado a luz, con ánimos renovados: “Quiero demostrar que soy capaz de todo”

Naomi Osaka
Naomi Osaka, durante un entrenamiento en Melbourne Park.MAST IRHAM (EFE)
Alejandro Ciriza

Va este 2024 de regresos en esto del tenis. El de Rafael Nadal fue recibido por todo lo alto, coincidiendo prácticamente con las campanadas; Reino Unido espera con expectación el de la joven Emma Raducanu, que a sus 21 años transita entre quirófanos e indefinición, sin saber todo el mundo si va en una dirección u otra; la estadounidense Amanda Ansisimova vuelve tras más de medio año alejada de las pistas para cuidar de su salud mental; y a sus 35 años, la alemana Angelique Kerber ha cogido de nuevo la raqueta en Melbourne tras haber alcanzado la cima, ganado tres grandes y haber sido madre. En una circunstancia similar se encuentra Naomi Osaka, seguramente el proyecto de campeona más atractivo que haya surgido desde que empezase el declive ganador de Serena Williams. Ella, todo mestizaje, potencia, juventud y mercado, podía ser el siguiente eslabón histórico, se sugería. Y aquí está otra vez, igual pero distinta. Nueva versión y hambre: “Quiero demostrar que soy capaz de todo”.

La japonesa, de 26 años, también ha enfilado la ruta de retorno después de haber dado a luz, y la incógnita flota en el ambiente: ¿Será capaz de recuperar aquel nivel que le condujo a atrapar cuatro majors, dos de ellos en Australia, y de a volver a liderar el circuito mundial? La ilusión prevalece, pese a que se llegase incluso a poner en duda su continuidad deportiva. “Me alegro mucho de que haya vuelto. He oído que está sintiéndose muy bien en la pista…”, desliza la polaca Iga Swiatek, dejando entrever con ese “he oído…” que el marcaje y la desconfianza están ahí, que las más fuertes del momento saben de la envergadura competitiva de la nipona y que si esta ha recuperado la motivación, ese apetito que dice volver a tener, cualquier cosa es posible. No le faltan ganas a Osaka, decidida, sonriente, amenazante. “No quiero presionarme a mí misma, pero creo que puedo ganar un Grand Slam este año”, concedía antes de aterrizar en Melbourne al portal Tennis Majors, precisando que confía en estar verdaderamente a punto en agosto.

“Cuando estoy en la pista es como si recibiera una energía especial al saber que soy madre y que tengo que erigirme en inspiración para todas las niñas del mundo. Quiero hacer una carrera importante por la que Shai [su hija, a la que dio a luz en julio] pueda sentirse orgullosa cuando pasen los años”, exponía hace un par de semanas en Brisbane, donde reapareció oficialmente tras un paréntesis de 15 meses. Ganó a Tamara Korpasch (80ª) el día de su vuelta, perdió después contra Karolina Pliskova (38ª) y en su discurso combina mensajes optimistas con otros más mesurados. “Me encantaría hacer algo importante en los Juegos, pero sé que esto es un proceso y que debo ir poco a poco. Quiero ir torneo a torneo. He diseñado el calendario con el objetivo de jugar los máximos partidos posibles para ir adquiriendo ritmo, pero debo tener paciencia”, se receta antes de la cita de este lunes (hacia las 11.30, Eurosport) con la francesa Caroline Garcia.

Dice Osaka que la maternidad le ha aportado una nueva perspectiva de la vida, que ahora se ha dado cuenta de que no todo gira en torno a ella y que ha recuperado la chispa perdida. “Sentí que había llegado a perder la alegría por este deporte”, admite, “pero a la vez creo que el tiempo que he estado fuera he aprendido a apreciarlo mucho más”. Así que se puso manos a la obra, reconfiguró su equipo de trabajo –Wim Fissette de nuevo como entrenador– y alquiló una casa en California para empezar a preparar a fondo el regreso junto a los suyos. “La última vez que la vi antes de que dejáramos de trabajar juntos, en julio de 2022, no sabía hacia dónde iba a ir su carrera, honestamente. Pero cuando hablé con ella en septiembre, sonaba como una persona nueva. Una persona con fuertes ambiciones. Nunca le había visto con tantas ganas de aprender”, contaba recientemente Fissette en unas declaraciones recogidas por la BBC.

Osaka sirve durante un entrenamiento.
Osaka sirve durante un entrenamiento.MAST IRHAM (EFE)

Parece demasiado pronto como para pensar que la japonesa –doble campeona del Open de Australia (2019 y 2021) y del US Open (2018 y 2020)– pueda llegar muy lejos esta vez en Melbourne. La estadística indica que es la participante con mejor porcentaje de victorias en el torneo (82,8%) y que solo ha perdido cinco partidos de los 29 que ha disputado hasta ahora; que solo ella y la veterana Victoria Azarenka (34 años) han logrado ganar más de un grande entre todas las que figuran en el cuadro. Sin embargo, su realidad de hoy es muy diferente. Pendiente de ganar tono físico y ritmo, confía en que su demoledora derecha prolongue el crédito y pueda incrementar así ese rodaje, consciente de que las demás navegan a una velocidad superior y de que existe un nuevo orden en las alturas: Sabalenka, Swiatek, Rybakina y Gauff, varios metros por delante del resto.

Vuelve Osaka a la palestra en paz consigo misma y mejorada. La tenista juvenil que impactó al mundo en aquella noche neoyorquina de 2018 con Serena es hoy madre de una criatura y su perspectiva ha cambiado. “Tengo la mente más abierta, me siento más poderosa. Me he tomado varios descansos a lo largo de mi carrera, pero creo que este es el que ha hecho el clic definitivo. Siento que antes me aislaba de todo y de todos, y ahora es distinto. Aún tengo cosas por hacer. Quiero ser más fuerte en el futuro”, anticipa con aires reivindicativos, antes de abordar el primer examen de la temporada en una central que le espera con los brazos abiertos como broche de la segunda jornada de la competición. ¿Qué ofrecerá de aquí en adelante? Impredecible, siempre un misterio. Osaka, una deportista que suele ir de un polo a otro.

UN TORNEO ENTRE BIBERONES

A. C. | Melbourne

Osaka ha sido uno de las últimas jugadoras en incorporarse al club de la maternindad. En concreto, en este Open de Australia compiten ocho jugadoras que han tenido descendencia. Son Osaka, Azarenka, Kerber, Caroline Wozniacki, Elina Svitolina, Tatiana Maria, Yanina Wickmayer y Taylor Townsend.

Es relativamente reciente el regreso de Wozniacki, que volvió a las pistas en el pasado US Open y puede servir de referencia a su compañera. En su primera gran cita después de haber dado a luz a sus dos hijos, la danesa logró progresar hasta los octavos de final del major neoyorquino.

Al margen de las ocho profesionales citadas, la checa Petra Kvitova y la suiza Belinda Bencic también esperan su primer hijo, con la intención de regresar a su deporte después.

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Sobre la firma

Alejandro Ciriza
Cubre la información de tenis desde 2015. Melbourne, París, Londres y Nueva York, su ruta anual. Escala en los Juegos Olímpicos de Tokio. Se incorporó a EL PAÍS en 2007 y previamente trabajó en Localia (deportes), Telecinco (informativos) y As (fútbol). Licenciado en Comunicación Audiovisual por la Universidad de Navarra. Autor de ‘¡Vamos, Rafa!’.

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