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Jorge Prado, campeón de MXGP y protagonista de una fabulosa historia de emigración y éxito

El piloto gallego de 22 años es el primer campeón español de motocross

Jorge Prado se proclama campeón del mundo de MXGP, categoría reina del motocross.
Jorge Prado se proclama campeón del mundo de MXGP, categoría reina del motocross.MARTÍN MUÑOZ (Europa Press)

El motocross era una de las pocas barreras que le quedaban al deporte español. Hasta ayer. Hasta que el jovencísimo Jorge Prado García (Lugo, 22 años) rompió culminó con una victoria y un título una historia de emigración, sacrificios y precocidad. El piloto gallego, todo un talento, dejó España, junto a su familia entera, con tan solo 11 años. Perseguía un sueño. Y lo cumplió ayer. Con un triunfo en la primera manga del MXGP de Italia. El abandono de su gran rival por el título, el francés Romain Febvre, le allanó el camino. Y, al cruzar la meta, Prado se vio sorprendido por sus allegados y su equipo. No era consciente de que lo había conseguido. El festival de banderas y alegría desbordada le hizo estallar también a él de júbilo.

Llegaron las lágrimas y el corrillo de abrazos con sus seres queridos. Allí estaba su padre Jesús, que le compró la primera moto y le ha seguido a todas partes; su madre Cristina, que dejó su zona de confort en Galicia para facilitar la carrera deportiva de su hijo; su hermana Cecilia, que con tan solo ocho años, dio el sí definitivo a la decisión que les cambió la vida a los cuatro. Lo dejaron todo atrás en plena crisis del ladrillo y se mudaron a Lommel, un pueblo al norte de Bélgica donde la existencia gira entorno al motocross. Allí tenían la única seguridad de que el pequeño Jorge, campeón de Europa y del mundo de 65cc a los 10 años, mantendría un contrato con KTM hasta los 16 años en una apuesta sin precedentes para su desarrollo. El padre cambió el banco por una fábrica y trabajos de fin de semana en verano, y la madre dejó la abogacía para entrar en una heladería.

“Ha sido un largo camino, es un sueño desde que era niño”, decía el gran protagonista minutos después de cruzar la meta. La primera dedicatoria fue para los suyos. “Tengo a una gran familia detrás de mí”, balbuceó sin poder contener el llanto. Los sacrificios valieron la pena. A lomos de una GasGas, marca española propiedad de KTM desde 2019, Prado confirmó que la jugada fue redonda para todos. En más de 70 años de historia del campeonato, ningún español había alcanzado la cima del MXGP. Ya fue él quien había empezado a romper barreras cuando en 2018 y 2019 fue campeón de MX2, la categoría intermedia del certamen, para luego dar el gran salto y empezar a competir con los mejores del planeta.

Cuando todo parecía cobrar sentido, apareció la mala fortuna. En su primer año con los grandes, sufrió fracturas de fémur y clavícula, y luego la covid-19 le golpeó con fuerza. “Hay momentos en los que te planteas si esto tiene sentido. Se nos han ido presentando un montón de dificultades. Aquí no tenemos amigos ni familia, nada a lo que agarrarnos”, reflexionaba el padre en conversación con EL PAÍS. Una neumonía obligó a su hijo a saltarse las últimas cuatro pruebas de 2020 cuando marchaba tercero en el campeonato. Las secuelas de su infección pulmonar las arrastra desde entonces, y más de un episodio de fiebre le ha sobrevenido en momentos clave. El fantasma de los problemas físicos apareció de nuevo este año, en Holanda y Turquía, las dos pruebas previas a su coronación en Italia, con otro virus que aparecía de la nada.

¿Cómo explicar el talento de Prado en pocas palabras? “Es como Messi jugando a fútbol o Márquez llevando una MotoGP”, resumía mejor que nadie Ruben Tureluren, uno de sus mecánicos, en un Informe Robinson dedicado al niño prodigio. Su toque de gas exquisito, un don que heredó de sus primeras aventuras en el trial cuando era un mequetrefe, le permite ser el más fuerte en las salidas. En el centenar de pistas repartidas por Holanda, donde cada día peregrinaron durante su infancia desde la vecina Lommel, el lucense se especializó en terrenos arenosos y perfeccionó su técnica para mostrarse competitivo bajo cualquier circunstancia. El talento, evidentemente, hizo el resto. “Hay chicos a los que les tienes que explicar las cosas una, dos y tres veces. Jorge lo ve y ya sabe hacerlo”, apuntaba Stefan Everts, 10 veces campeón del mundo y el piloto más exitoso de la disciplina.

El hito de Prado encumbra el largo recorrido del motocross español, una disciplina con bastantes practicantes a pesar de su dureza, ya que requiere entrega completa para beneficios magros. Toni Elías padre, Jonathan Barragán, José Antonio Butrón y Javi García Vico, primer piloto que subió al podio de la categoría reina en 1999, son algunos de los que abrieron vía. Carlos Campano, en la desaparecida MX3, fue el primer campeón en el circuito mundial en 2010. El futuro del deporte, en muy buenas manos estos días, lo escriben también las mujeres. Chicas como Daniela Guillén, piloto catalana de 17 años, que se ha proclamado subcampeona del mundo del WMX esta misma temporada.

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