EL RETROVISOR

Del triplete a México al velódromo

El vasco José María Yermo representó a España en los Juegos de Ámsterdam en fútbol y ciclismo

José María Yermo, con la pelota en la mano, junto a la selección española de fútbol de los Juegos Olímpicos de 1928 en Ámsterdam.
José María Yermo, con la pelota en la mano, junto a la selección española de fútbol de los Juegos Olímpicos de 1928 en Ámsterdam.

José María Yermo fue un deportista total. Ningún otro atleta español ha participado en dos deportes tan diferentes como el fútbol y el ciclismo en unos mismos Juegos Olímpicos. Él lo hizo en 1928, en Ámsterdam. Yermo, nacido en Getxo, jugador del Arenas, dos veces finalista de la Copa del Rey y recordman español de ciclismo en pista, vistiendo los mismos colores rojinegros del club vasco, estuvo, además, a un paso de convertirse en un caso único en el deporte mundial, porque en los anteriores Juegos, los de París en 1924, estaba inscrito para tomar parte, los días 8 y 12 de julio, en las pruebas de salto de longitud y triple en el estadio de Colombes, aunque finalmente no viajó.

Yermo era un coloso. Nació en el barrio getxotarra de Las Arenas en 1903, y cuando comenzó a practicar diversas disciplinas deportivas ya pasaba del 1,80m, una altura considerable en aquellos tiempos. Se inició en el atletismo. Consiguió los récords de España de longitud y triple salto. El 6 de abril de 1924 batió la marca de triple con 13,48 metros, ganó el torneo preolímpico y fue seleccionado e inscrito en los Juegos en esa prueba y en la de longitud, en la que estableció una mejor marca española con 6,23 metros.

José María Yermo montado en su bicicleta en los Juegos de 1928 en Ámsterdam.
José María Yermo montado en su bicicleta en los Juegos de 1928 en Ámsterdam.

Para entonces ya jugaba en el Arenas de los tiempos gloriosos. Lo hacía como delantero centro y destacaba por sus espectaculares remates de cabeza. En 1925 jugó su primera final de Copa, en Sevilla y frente al Barcelona, que ganó a los vascos con goles de Samitier y Sancho. Dos años después, en 1927, Yermo se tomó la revancha con un triplete en las semifinales a partido único que se jugaron en Zaragoza. El Arenas le ganó al Barcelona (4-3) y luego perdió la final frente al Real Unión (1-0), que marcó en el minuto 117 de la prórroga.

Cinco días después de la derrota, Yermo debutó con la selección española en el estadio parisino de Colombes contra Francia. España ganó 1-4 y marcó el segundo tanto en el minuto 37. Jugó después un amistoso frente a Italia y en 1928 fue seleccionado a última hora para completar el equipo olímpico que tenía que jugar en Ámsterdam.

No figuraba en la lista inicial de viajeros, y ni siquiera en la alineación que se adelantó en los periódicos un día antes del partido contra México (7-1), el primer rival de España. Pero jugó el 30 de mayo en el estadio Olímpico de Ámsterdam y consiguió tres de los siete goles españoles que suponían el paso a cuartos de final.

Frente a Italia, España, con Yermo en el equipo, empató a un tanto el 1 de junio, y tres días más tarde se jugó un desempate. Fue el mejor partido español en el torneo olímpico, cuentan las crónicas, pero el resultado a favor de Italia fue contundente: 7-1. El solitario gol hispano lo consiguió Yermo, que se fue de Ámsterdam con cuatro tantos y el único triplete de un futbolista español en la historia de los Juegos Olímpicos.

Regresó a casa, porque el ciclismo no se disputaba hasta dos meses más tarde. El 10 de junio formó parte del equipo del Arenas que derrotó al Logroñés (3-1) en un partido amistoso. Marcó el primer gol de su equipo. A mediados de junio, después de pensárselo unos días, decidió aceptar la oferta de la Unión Velocipédica para acudir a los Juegos en las pruebas de pista. Sin embargo, su participación estuvo en el aire durante varias semanas. El día 19 los periódicos anunciaban que la inscripción ya estaba en marcha, pero al día siguiente, el Comité Olímpico español escribió a la Unión Velocipédica Española para negar la inscripción de Yermo, “porque no dan ustedes datos sobre el número y clase de pruebas en las que eventualmente pueden participar dicho corredor”.

El lío era mayúsculo, porque el COE afirmaba además que no podía asegurar el pago de los gastos de los ciclistas, cuando poco antes había emitido una nota oficial en la que se consignaba la cantidad de 1.850 pesetas para los viajes. A Yermo se le complicaron más las cosas tras una caída durante el campeonato de Bizkaia de velocidad. Pese a eso, el 5 de julio, el atleta recibió un telegrama en el que el COE se desdecía y aseguraba que estaba inscrito desde el día 19 del mes anterior. A mediados de julio, recuperado ya, comenzó de nuevo a entrenarse sobre el rodillo. Después de realizar varias pruebas en el velódromo de Vitoria, el día 30 salió rumbo a Ámsterdam.

Yermo compitió en la prueba de 1.000 metros. Fue 12º entre 16 participantes, pero pasó a la historia.

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