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Leo Messi reaviva una moda ya conocida: futbolistas de élite que compran clubes de fútbol

El astro argentino replica entre secretismo una inversión hecha antes por Piqué, Alba, Thiago y Cristiano y se convierte en dueño del Cornellà, de Tercera RFEF

Instalaciones del UE Cornellà, este viernes. Carles Ribas

Durante una charla entre varios integrantes del Dream Team del Barça que entrenó Johan Cruyff surgió lo fastidioso que se puede llegar a hacer colgar las botas y pasar a un segundo plano sin focos ni fotos con todo el día por delante. Sufrir el síndrome de la agenda vacía cuando ni siquiera se peinan canas supone un golpe más duro que una patada. Uno de esos futbolistas comentaba que, incluso, uno llega a plantearse la necesidad de pasar por el trámite de la ducha diaria sin el sudor de los entrenamientos. El tener algo con lo que entretenerse es una de las conjeturas que han aparecido tras la compra por parte de Lionel Messi de la UE Cornellà. Al argentino aún le quedan dos años de contrato en Miami, pero si llega la hora de regresar a Barcelona siendo dueño de un club que milita en la quinta categoría del fútbol español (Tercera RFEF) y que cuenta con un tirón popular tan escaso como el contenido que hay en sus vitrinas, no le faltarán quehaceres.

La aventura ejecutiva de Messi no es un caso aislado. Gerard Piqué compró el FC Andorra en 2018 y, justo hace un año, Jordi Alba y Thiago Alcántara se enrolaron en un proyecto, junto al fundador de Glovo, Oscar Pierre, que ambiciona ascender al L’Hospitalet a Primera División. Cristiano Ronaldo ha adquirido recientemente un 25% del Almería y Sergio Ramos quiere hacerse con el Sevilla. En el caso de Andrés Iniesta ha optado por quedarse con un equipo profesional de ciclismo. ¿Qué impulsa a deportistas que vislumbran el final de su carrera a invertir en proyectos de rentabilidad borrosa?

“Esto no va de hacerse más rico. Seguro que, donde vayan, aparte de dinero todo esto les costará dolores de cabeza. Pero son figuras mundiales que intentan devolver al deporte algo de todo lo que han recibido”, analiza Angel Edo, exciclista y actual mánager de corredores. “Mientras eres deportista de élite estás en una burbuja. Luego, en la retirada, todo se apaga. Entonces, la clave es encontrar la motivación para hacer algo que te guste”, dice Edo.

El economista Josep Sanfeliu, miembro de la Comisión de Economía y Finanzas del deporte del Colegio de Economistas de Cataluña, comenta que “el fútbol es como una droga”. A partir de ahí, la lógica pasa a ser algo secundario. “Si el club gana dinero en algún momento él podría cobrar dividendos, como en cualquier sociedad anónima. Pero no creo que lo haya comprado pensando en hacerse más rico, como haría un fondo de inversión. Es probable que piense en aplicar todo su conocimiento para hacer prosperar ese club”, analiza. “Messi tendrá con el Cornellà una sociedad más dentro de su holding”, vaticina Sanfeliu, que no ve posible pensar en ningún beneficio fiscal cuando se afronta la entrada en el capital de un club.

El astro argentino se ha quedado con el 85% de la UE Cornellà pero se guarda en secreto cuánto ha pagado y los términos de la operación. Su entorno ha alegado que “con esta operación, Messi refuerza su estrecha relación con Barcelona”. Cornellà, 92.000 vecinos y feudo del Espanyol, está a unos 40 minutos en transporte público desde el Camp Nou y a una media hora en coche de la urbanización de Castelldefels donde Messi tiene su mansión.

“Alguien con dinero saca más rentabilidad con otras opciones que no comprándose un club”, explica Alejandro Talavera, presidente del Cornellà durante 10 años. Lo dejó en 2022. “En las divisiones inferiores lo importante es cuadrar el presupuesto, porque es muy difícil encontrar recursos. Para la gran mayoría de clubes, el principal patrocinador es el bar del estadio”, señala.

“Al final, para Messi comprar el Cornellà es como quien invita a un amigo a tomar un café”, comenta Xavier Roig, presidente del Reus Reddis. “Está comprando un club a buen precio y es fácil pensar que se lo queda para subirlo a Primera División. Barcelona y el área metropolitana tienen capacidad para asumir otro club en Primera”, dice.

Hace 20 años, hubo otro equipo modesto de la vecindad de Barcelona que ya trató sin éxito de llegar a la máxima categoría. Fue la UE Sant Andreu, que entonces contaba con el apoyo del exvicepresidente del Barça Joan Gaspart. El Sant Andreu es desde 2024 propiedad de un empresario japonés y acaba de subir a Primera Federación. “En el fútbol, todo lo que sea estar por debajo de Segunda División es perder dinero”, aseguran desde el club.

El plantel del Cornellà es de los más reputados del fútbol catalán. De ahí salieron futbolistas como David Raya, Gerard Martín, Víctor Ruiz o Ignasi Miquel. También Jordi Alba, un caso que conoce bien Miguel García, quien fue presidente de L’Hospitalet durante 20 años. “Jordi Alba ahora dice que se mete en L’Hospitalet por el amor que le tiene a la ciudad y al club. Pues yo cada año le ofrecía venir a jugar al Hospi y él prefería quedarse en Cornellà”, recuerda.

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