La tentación inglesa de Casemiro

El Manchester United, angustiado en la Premier, ofrece al brasileño un contrato largo y un sueldo mucho mayor, y está dispuesto a pagar unos 70 millones de euros al Madrid, que no descarta la venta

Casemiro, con el trofeo de la Supercopa de Europa el miércoles pasado en el Olímpico de Helsinki.
Casemiro, con el trofeo de la Supercopa de Europa el miércoles pasado en el Olímpico de Helsinki.KAI PFAFFENBACH (REUTERS)

Carlos Henrique Casemiro, el vértice inferior del Triángulo de las Bermudas sobre el que se ha levantado una de las épocas más gloriosas del Real Madrid, se encuentra estos días, a sus 30 años, ante la que puede ser la última gran tentación de su vida. Después del trabajo inicial de los intermediarios, el Manchester United ha enviado a Madrid a John Murtough, su director de fútbol, para tratar de persuadirle de que se mude a la Premier, es decir, que entienda como una oportunidad seductora unirse al club del que intenta huir Cristiano Ronaldo como si el lugar se encontrara en llamas.

La tarea ya no parece imposible. Las perspectivas del club inglés mejoraron con las horas. El martes lo veían como una aspiración lejana. Sin embargo, ya en Madrid, percibieron un panorama más despejado. Ayer por la mañana, fuentes del United transmitían cierto optimismo y admitían de manera más abierta que Casemiro se había convertido en un objetivo prioritario.

El United se encuentra desesperado después de su horroroso comienzo de temporada: perdieron en la primera jornada contra el Brighton (1-2) y el sábado contra el Brentford (4-0). Y en el Real Madrid consideran que no sería el peor momento para perder al brasileño.

Mientras, el entorno del futbolista dejaba correr la historia. Casemiro sopesaba la situación. El United le ofrecía disparar hasta alrededor del doble su salario, que ahora ronda los cinco millones de euros netos al año, la novena ficha de la plantilla. Además, le ponía sobre la mesa un acuerdo de hasta cinco años, cuando al que tiene en el Madrid, ampliado en 2021, le quedan tres temporadas, hasta junio de 2025.

Hay al menos otro factor en las cavilaciones del brasileño, según fuentes de Valdebebas, la idea de que “su tiempo en el Madrid ya está acabado”. Casemiro ha ganado cinco Champions con el Madrid, y en los últimos años apenas ha tenido competencia real en su puesto, una cuestión que cuando ha estado lesionado o sancionado ha supuesto un problema para el equipo.

Todos los que se aproximaron a sus dominios sucumbieron, pero este verano llegó al club con 22 años Aurelién Tchouameni, quizá el centrocampista más destinado a ocupar su lugar, y además después de un desembolso formidable, hasta 100 millones de euros. Desde el fichaje del francés, Carlo Ancelotti se ha mostrado especialmente cariñoso con Casemiro, con quien mantiene una relación muy estrecha. También le ha respaldado en público, sobre todo la noche en que ganaron la Supercopa de Europa en Helsinki y el brasileño fue señalado como mejor jugador del partido: “No le he preguntado si le había picado la llegada de Tchouameni”, dijo. “Tchouameni va a aprender mucho y va a mejorar mucho con Casemiro”. El brasileño siguió esa línea: “Va a ser un jugador importante. No me he picado”.

En los despachos del club aseguraban ayer por la tarde que no habían recibido ninguna oferta formal del United por Casemiro, pero les consta el tenor de las conversaciones abiertas con el jugador, que se mostró dispuesto a sopesar la propuesta. Otra fuente con acceso al vestuario cuenta que, si bien no de manera formal, sí que se ha recibido el mensaje de que el club inglés está dispuesto a ofrecer 70 millones de euros por el futbolista.

Ni De Jong ni Rabiot

El United dedicó muchas semanas a tratar de cerrar la contratación del barcelonista Frenkie de Jong, al que Joan Laporta estaba dispuesto a vender ya que la operación le ayudaría a corregir los graves problemas que el club azulgrana tenía, y aún mantiene, con el límite salarial. Sin embargo, el neerlandés insiste en no salir del Camp Nou, y en caso de hacerlo, según fuentes conocedoras de las conversaciones, querría evitar ir a Old Trafford.

Con esa opción bloqueada y con graves problemas en el centro del campo, Murtough emprendió entonces el camino de Adrien Rabiot, aunque esta vez terminó estrellándose con las desorbitadas exigencias de su agente y madre, Veronique. Consciente de las urgencias de los ingleses, disparó sus peticiones y el United dio esa vía por muerta. También porque los datos de rendimiento que manejaban de Rabiot eran inferiores a los que habían observado en Casemiro.

Tampoco le han alcanzado aún los recambios que parecen más adecuados, Tchouameni y Camavinga, como explicó Ancelotti el domingo después del partido contra el Almería: “Por nivel emocional, les ha pesado un poco el partido. Ellos hoy no han mostrado la calidad que se ve en los entrenamientos. Es bastante normal, son muy jóvenes y la camiseta pesa”. El cuerpo técnico cree que les vendría bien un tiempo de transición junto al brasileño.

Sin embargo, la decisión sobre el destino de Casemiro no pasa por el despacho del italiano. Empieza en el dilema del futbolista, y sigue en los despachos de Valdebebas, donde ya vieron cómo las salidas de Varane y Sergio Ramos, por ejemplo, no dejaron apenas rasguños, sino que abrieron el camino a la sucesión generacional: Militão es más joven que el francés y Alaba menor que el español.

A Casemiro se le ha planteado una tentación que es una encrucijada. Pese a la trascendencia del dilema, en el Madrid creen que la resolución será rápida. Señalan, de nuevo, las urgencias del United, que el lunes a las 21.00 recibe al Liverpool en Old Trafford y necesita ofrecer alguna esperanza a su gente.

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Sobre la firma

David Álvarez

Redactor que cubre la información del Real Madrid en EL PAÍS, donde ha sido redactor jefe de la sección de Deportes. Ha cubierto los Juegos Olímpicos y la Eurocopa. Antes trabajó en ABC, El Español, ADN, Telemadrid, y La Gaceta de los Negocios. Es licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra.

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